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El Gobierno desafía a la justicia: apoyarán a Mercedes González como a García Ortiz

Fuentes del Gobierno denuncian que la directora general está siendo "triturada" simplemente por haberse tomado unos cafés.

Fuentes del Gobierno denuncian que la directora general está siendo "triturada" simplemente por haberse tomado unos cafés.
La directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en la entrega de los despachos de empleo a la XLVI promoción de suboficiales de la Guardia Civil. EFE/Javier Lizón | EFE

La imputación de la directora general de la Guardia Civil y del director adjunto operativo (DAO), Manuel Llamas no mueve un milímetro la estrategia de Pedro Sánchez. Moncloa ha decidido blindar a Mercedes González y mantenerle un respaldo político sin fisuras. El guion es el mismo que el seguido con el exfiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz: apoyo durante toda la investigación y también después de su condena. "Seguimos y seguiremos", resumen fuentes del Ejecutivo, que descartan cualquier cambio de criterio y apelan, como con el resto de los investigados del entorno de Sánchez, a la "presunción de inocencia".

El juez de la Audiencia Nacional ha imputado a Mercedes González y al director adjunto operativo (DAO) de la Guardia Civil, Manuel Llamas, por presuntos delitos de prevaricación y obstrucción a la Justicia dentro del denominado caso Leire. Ambos deberán declarar el próximo 16 de julio después de que el magistrado apreciara indicios de que pudieron colaborar en maniobras para dificultar investigaciones de la UCO sobre casos de corrupción que afectaban al PSOE y al Gobierno.

La investigación sitúa por primera vez bajo sospecha judicial a los dos máximos responsables de la Guardia Civil mientras continúan al frente del cuerpo encargado de perseguir delitos. Una circunstancia inédita a la que el Gobierno resta importancia y que afronta con "tranquilidad". El ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, habla de "investigaciones embrionarias".

La Fiscalía Anticorrupción solicitó la imputación al considerar que la investigación acredita una relación personal entre Mercedes González y la denominada "fontanera" del PSOE, Leire Díez, de la que ésta se habría valido para intentar frenar investigaciones de la UCO. Respecto a Manuel Llamas, sostiene que existen indicios de que utilizó expedientes disciplinarios para presionar a agentes que participaban en esas investigaciones.

"Trasladar esa confianza y ese apoyo en la actual directora general de la Guardia Civil, que por cierto está haciendo un trabajo muy positivo dentro de esta institución tan importante y respetando como no puede ser de otra manera la autonomía de la Guardia Civil", aseguró hace apenas un mes el presidente Pedro Sánchez cuando trascendieron los encuentros entre González y Leire Díez.

El caso ha dejado, además, una sucesión de versiones contradictorias dentro del Ministerio del Interior. En un primer momento se negó cualquier reunión entre ambas. Tanto en el Congreso como en el Senado el ministro Fernando Grande-Marlaska aseguró que nunca se había producido ningún encuentro entre Mercedes González y Leire Díez. Sin embargo, los informes de la UCO, las anotaciones de las libretas y los mensajes intervenidos a la exmilitante socialista acabaron desmontando esa versión al reflejar tres reuniones y una relación fluida entre ambas. Interior terminó reconociendo dos encuentros mediante un comunicado oficial y alegó no recordar un tercero.

En la comisión de Interior del Senado, Mercedes González afirmó: "No me he reunido jamás, nunca con la señora Leire Díez ni en la dirección general de la Guardia Civil, ni en mi despacho ni en cualquier otra dependencia oficial de la dirección general". Pero posteriormente y en la misma sesión admitió que sí se había tomado "un par de cafés" con ella, aunque negó que hablaran de investigaciones o de cualquier maniobra para frenarlas. "Yo no he tenido nunca una reunión con la señora Leire Díez, yo me he tomado dos cafés con la señora Leire Díez, punto", zanjó.

Fuentes del Gobierno sostienen que el único error de Mercedes González fue no conceder importancia a esos encuentros porque, entonces, Leire Díez "no era nadie". Argumentan que cuando fue preguntada por esos cafés su nombre ni siquiera aparecía en los sumarios de la investigación y, por tanto, no consideró necesario darles relevancia. "¿Para qué iba a mentir?", se preguntan estas mismas fuentes, que denuncian que la directora general está siendo "triturada" simplemente por haberse tomado unos cafés.

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