
Estábamos acostumbrados a la Sincronizada, la mafia mediática que hace y dice lo que manda o conviene al Gobierno de Pedro Sánchez, sin que le importe hasta qué extremos de mendacidad, calumnia y manipulación deba llegar. La revelación en las Libretas Escogidas de Leire Díez sobre la existencia de una lista de 61 sicarios en nómina y a las órdenes de la cloaca sociata añadió a la sincronización conocida la sospechada pero ahora confirmada certidumbre del unte, el cobro, el soborno o el sueldo por sus fechorías. Y la Sincronizada pudo ampliar su razón comercial a Sincronizada Untada.
Cercada y descubierta, convicta y desnuda la mafia mediática de Sánchez, pensábamos que las fechorías del Gobierno, la más grave de las cuales es la llamada Ley de Nietos, es decir, el robo del censo para cambiar el resultado de las urnas en las próximas generales, iba a quedar sin defensa posible. Pero hete aquí que, de pronto, se nos ha aparecido la Brigada Propofol, cuya función, como en la famosa droga que borra la memoria y es usada por los violadores, es anular la capacidad de juicio y reacción física de la víctima, que despierta al día siguiente sin saber qué pasó, pero pasó algo.
Naturaleza de la Brigada del Olvido
La Brigada Propofol –llamémosla BP– la forma un amplio sector mediático que se identifica con lo que unos llaman centrismo; otros, equilibrio; otros, equidistancia; y otros, oportunismo de derechas, al servicio de la izquierda. Yo lo veo como el irreprimible prurito centrista de la derecha acomplejada, que busca en la crítica a una parte de la derecha, la que parece más derecha, una absolución de la izquierda, ahora gubernamental y siempre dominante.
A diferencia de la Sincronizada Untada –SU– la BP ha estado de acuerdo en que Sánchez debería dimitir y convocar elecciones por los infinitos casos de corrupción que afectan a su familia, su partido y su Gobierno. Pero al encontrarse con el fenómeno de la manipulación del censo electoral por la aplicación ilegal, ilegítima y chapucera de la Ley de Nietos, han saltado como fieras contra Alberto Núñez Feijóo por denunciar la "ingeniería electoral" y contra Isabel Díaz Ayuso, como siempre, por pedir observadores electorales en la Comunidad de Madrid, la más afectada por la manipulación del censo electoral, y por destrozar la Sanidad pública y los servicios sociales con la regularización masiva e incontrolada, por ahora más de un millón, de inmigrantes ilegales.
La fórmula empleada retóricamente es la equidistancia: ni aceptamos las burdas excusas del Gobierno ante sus casos de corrupción, ni la absurda y demagógica acusación de que se puede pervertir el resultado electoral, sin aportar ninguna prueba seria, sólo conjeturas paranoicas dignas de Vox. Pero, igual que la Sincronizada, la Propofol guarda la artillería pesada para los medios que pongan en duda la limpieza electoral. ¡Nadie –se indignan– dudó en votar esa ley ni critica dar la nacionalidad a los hijos de exiliados!
La narcotización de la opinión pública que pretende la BP empieza por una mentira: que se votó la Ley de Memoria Histórica y luego la Ley de Memoria Democrática, por unanimidad en las Cortes. Falso. Lo que se votó unánimemente en las Cortes fue la Ley de Amnistía en 1977, que anula la Ley de Memoria zapatero-comunista y la ampliación sanchoetarra. Poseída por el prurito de centrismo equidistante, la BP se narcotiza a sí misma, ya que estoy seguro que muchos de los que ahora se indignan por la denuncia del previsible pucherazo por la aplicación ilegal de la Ley de Nietos, en su día criticaron duramente la ley de Memoria, por enterrar la Transición.
¿Y qué es la Ley de Nietos más que la versión etarra de la Ley de Memoria Histórica? ¿O es que todo vale para criticar a Ayuso, y a Feijóo por hacerle caso, aunque sea el fruto podrido de aquella ley que les parecía putrefacta? Y lo de la Ley de Memoria Histórica vale para la de Memoria Democrática, que, sin duda, muchos criticaron al nacer, como hija de Sánchez y Arnaldo Otegi. ¿Es posible entonces, que la ampliación de esas dos leyes, mediante una disposición mostrenca, producto de la manipulación descarada de Sofía Puente, directora general de seguridad jurídica en el Ministerio de Félix Bolaños, las cure automáticamente de su origen bastardo, para seguir criticando la denuncia del PP como extremista? ¿Les molestaba el árbol y no las ramas?
Lo sórdido y absurdo de la Brigada Propofol
Hay algo sórdido, oscuro, irracional, en la Brigada Propofol, que rechaza siquiera como hipótesis el robo electoral de Sánchez, pese a que le permitiría continuar en el Gobierno, que en teoría rechazan. ¿No quieren echar a Sánchez, pero critican vigilar para que no se quede? ¿Acaso en la trayectoria política de Sánchez no hay un caso de manipulación electoral? Al contrario, he ahí la tesis doctoral plagiada, las urnas embutidas en el congreso del PSOE, torcerle el brazo a la Ley para seguir en el Poder, con la Ley de Amnistía para los golpistas, la suelta de etarras sin arrepentir, el cupo fiscal del PSC, el cierre ilegal de las Cortes en el Covid-19, no presentar presupuestos en tres años como manda la Constitución, y todo por huir de las urnas. Así actúa el Propofol: sí sé que pasó algo, pero no recuerdo qué.
