
Será coincidencia, pero desde que Pedro Sánchez tomó posesión de La Moncloa las bajas laborales por trastornos mentales se duplicaron: de 223.000 en 2018 a 446.000 en 2025. Este es el dato que proporcionan las mutuas. Un informe de UGT llega hasta los 700.000, tres veces más. ¿Nos estamos volviendo majaretas? ¿Serán los efectos de ocho años de tensión social, desgobierno y tomadura de pelo de los pedros, yolandas y demás artistas del cuento? A saber.
Otra coincidencia. A finales de 2021 la incomprendida Irene Montero (niños, niñas y niñes) presentó un protocolo contra el acoso sexual en las empresas. Describía con detalle aquellos supuestos que debían ser vigilados y denunciados: comentarios insinuantes, indirectas o miradas impúdicas. La norma establecía un mecanismo para resolver las denuncias en 30 días.
Pues bien, al año siguiente, en 2022, cuando la norma comenzó a aplicarse y, según el informe de UGT, las bajas por problemas de salud mental se dispararon un 22%, 516.000 trabajadores se quedaron en casa por trastornos psicológicos. ¿Fue la ministra Montero una especie de agente precipitador de los episodios de ansiedad y estrés en las empresas, como lo fue de la liberación de delincuentes sexuales?
Un día de calor agobiante un tren de Cercanías que desaparece. El pasado 8 de julio, sobre las cuatro de la tarde, en el nuevo vestíbulo de Cercanías de la estación de Chamartín (sin bancos para sentarse y con el aire acondicionado renqueante), una usuaria comenzó a golpear la pantalla que acababa de anunciar la cancelación de un tren en dirección a Príncipe Pío - Villalba. Agitaba los brazos. Mordía el bolso. Lo más impresionante es que no hablaba, no gritaba. El personal de seguridad se la llevó educadamente. Baja por estrés in itinere.
A esa hora el ministro Óscar Puente se entretenía escribiendo un tuit contra Juanma Rodríguez de esRadio. Los usuarios de Cercanías llegan cabreados al trabajo; también al regresar a sus casas. Mientras tanto, este borde de provincias hace méritos para suceder a su Sanchidad. En otro tiempo, en manifestación, le hubieran quemado el chiringuito ministerial por chulángano e incompetente.
Dice el presidente del Gobierno que las bajas laborales son una conquista de los trabajadores. "Los derechos no se recortan. Se defienden", dice. El ejercicio de este derecho le costó a la Seguridad Social 18.400 millones el año pasado (la segunda partida tras las pensiones). El gasto es dos veces y media superior al de 2018 (que fue de 7.485 millones).
Según los datos de la AIReF, en 2024 se han gestionado 8,6 millones de bajas. Desde la llegada de socialistas y comunistas al Gobierno, las bajas por contingencias comunes (enfermedad común y accidente no laboral) se han incrementado en un 64%. ¿Qué les pasa a los trabajadores españoles? Y, ¿cómo se explica que las bajas por ansiedad, estrés o depresión se hayan duplicado en ocho años? Algunos dicen que es por el cambio climático, otros que las modificaciones legales en el Estatuto de los Trabajadores aprobadas en 2020 por Yolanda Díaz han facilitado que los trastornos (fingidos) de la azotea sean un coladero.
Más de 339 millones de días de trabajo perdidos. Son los datos del Observatorio Nacional de Contingencias Comunes Asepeyo 2025. Equivalen a la falta de asistencia de unos 929.000 trabajadores. El informe destaca que casi la mitad (48,6%) está relacionada con patologías traumatológicas o psiquiátricas. La baja psiquiátrica tiene una duración media de 136 días. Su incidencia es especialmente alta en la gran empresa (el 37% de los días de baja son por esta causa). Es tan estresante trabajar en estas empresas. Con tu convenio fetén, que te complementa los días que estés de IT; con tus mejoras sociales... Con suerte pillas un ERE y te jubilas a los 50 años (como pide CCOO en el Santander). En la pyme no tienen tiempo. Ahí los derechos son menos.
El señor Alberto Núñez Feijóo abordó el problema, lo calificó de "cáncer" y lo es porque ataca un cuerpo sano, que es el de la economía nacional. Pudo decir gangrena o despilfarro. También pudo llamar caraduras a los que se ponen malos los lunes (263.000). Preguntarse por qué los trabajadores de más de 60 años no faltan al trabajo y los de 31 a 40 (250.000) son tan blanditos (el 25% de las bajas lo son en este tramo de edad). Caraduras. "¡Uy, qué cosas dice usted, don Alberto!" Seguro que los que cumplen, los que no cogieron una baja en su vida hasta que se pusieron enfermos de verdad, entendieron las palabras del presidente del PP. Es la ética del trabajo.
Para terminar, una información publicada en el periódico del régimen: "La no-manicura y su reverso clasista: cómo las uñas naturales pueden ser propaganda neoliberal". Parece que llevar las uñas cortas y sin pintar margina a ciertas minorías. Y a ver qué les parece esta otra, una entrevista a un científico titular del Instituto de Historia del CSIC. Este señor habla de "petromasculinidad y cultura fósil". Según dice el muy sesudo, los que tenían coche en el franquismo eran del heteropatriarcado casposo. Ya me dirán ustedes si no es para pedir una baja o mejor el finiquito.
