
Mañana lunes, Sánchez se presentará en Los Gallardos porque no tiene más remedio. Lo tenía, de haber dejado los fastos de la graduación de su hija, que no se sabe cómo ha podido pagar con su sueldo y si Begoña tiene solo 40 euros. Pero, ya que tiene una flota a su servicio, personal y familiar, nada le habría costado volar las dos horas que separan a Londres de Almería. No lo hizo porque no le apeteció, porque cada vez que aparece en público ante alguien que le puede pedir cuentas suele pasarlo fatal, y sea por vergüenza o miedo físico, lo evita todo lo que puede, salvo con cincuenta escoltas, y aun así.
El escaparate embarrado de Paiporta
El momento peor de Sánchez, el que lo retrató ante el pueblo como un mal bicho, que, además, es muy miedoso, fue el de Paiporta, donde para su desgracia su huida del barro contrastó con la actitud del Rey y la Reina, que asumieron el deber, incluido en el sueldo, de soportar la queja violenta, con pellas de barro, de los que pierden mucho o todo, y la toman con el que, representando a una institución, les pilla más cerca. La gran mayoría lamentó la agresión a los Reyes, que no tenían ninguna responsabilidad en la tragedia de la DANA, pero que la asumieron como una forma de consuelo.
Sánchez hizo todo lo contrario. No solo huyó, sino que se inventó, a modo de justificación, una conspiración de extrema derecha, aireada por sus sicarios mediáticos, los 61 de la Cloaca, que supuestamente pretendía acabar con su preciosa vida. Ver a Pedro Saunez poner en peligro su agraciado físico luchando contra el fascismo no consiguió ahorrarle el mote de el Galgo de Paiporta. Y de risa pasó a juerga cuando la Sincronizada Untada aseguró que un señor que trabajaba en la Comunidad de Madrid había conspirado con otro para ponerle una bomba lapa en los bajos del coche. Además de cobarde, bramaba el populacho, trolero y numerero.
Tuvo una ocasión de resarcir, en parte, su pérdida de imagen, en el trágico accidente de Adamuz, con 56 muertos, cuyo máximo responsable, Oskargután, alcanzó el cénit de la ignominia y la apoteosis de la miseria. El hermano de la falsaria de la ley de nietos se dedicó a mentir dos o tres veces al día, insultando a todo el mundo, que es la forma simiesca que acostumbra para señalar algo, aunque sea falso, y atacar a alguien, aunque sea inocente. Y otra vez Sánchez exhibió, como en Paiporta, su propensión al canguelo en un acto electoral de Aragón, cuando elogió públicamente al Simio del Pisuerga por "dar la cara", como si no fuera su obligación, si no fueran embustes, y como si no lo hiciera en lugar del propio Sánchez que de nuevo se evaporó, de los medios y de los funerales, que quiso convertir en parodia masónica y, cuando las familias se negaron, no fueron al templo el Tarzán sociata y su mono Parlanchito. Le tocó a Marichús Montero que allí empezó a levantar su cadalso como candidata a la Junta de Andalucía.
La condena a Ábalos y el destape de Zapatero, Leire y la Cloaca
Difícil habría sido en Huelva reparar el desastre de Paiporta, pero, al menos, se le habrían visto a Sánchez ganas de revertir su descrédito. Fue al revés. Y ante la oportunidad en la otra esquina de Andalucía, Almería, de fingir empatía por los que sufren, aunque no sean Su Persona y Su Familia, el equipo de asesores y tiktokeros de la Moncloa debe constatar las terribles novedades que, en pocos meses, han desatado la granizada sobre el PSOE. A la condena del fiscal general del Estado y las de Ábalos y Koldo, primer paso para las Cerdán y otros imputados íntimos, se añade el culebrón de Leire Díez y la Cloaca, el caso Sepi y otros mil, de los que, con casi total seguridad, va a salir imputado el PSOE como organización criminal. "¿Y qué es y de quién depende el PSOE?" -habría dicho Sánchez- "Pues eso".
Y eso es lo que lo ha tenido lejos de Almería y apurando las mieles familiares, aunque con su papá en camisa, estropeando el dress code de la graduada, el papá y la tetraimputada mamá, cuya sentencia se acerca. La del hermano flautista está todavía más cerca, y si finalmente lo acaban condenando, el bofetón a su orgullo y el precedente familiar serán duros. Y, al fondo, pero muy cerca, el juicio contra el joyero del progreso de Puebla, José Luis Rodríguez Zapatero, cuyo testaferro podría aldamear el día 21.
Las palabras proféticas en el Festín de Baltasar
Y es que, del barro de Paiporta, el símbolo ha pasado a las cenizas de Los Gallardos, sin que nada en el horizonte haga presagiar el aumento de la luz y el calor, no diré el fuego, en el viacrucis político del golpista Sánchez. Mire por donde mire, no hay más que desolación. Él no verá la de España y los españoles, pero en los cinco meses que se ha reservado para terminar la V2 de los nietos, que le permita bombardear el censo y desencuadernar la soberanía nacional, seguirán pasando cosas, y, para él, casi ninguna buena. Ni si España ganase el Mundial de Fútbol la gente dejaría de gritar cuando se amontona, junto al "Yo soy español", el Pé-dro-Sán-chez-hi-jo-de-fru-ta. Es el Mane, Tecel, Fares de la Biblia, profecía mortal que apareció en la pared del Festín de Baltasar, un símbolo del final de su tiempo político, que, en pocos meses, ha pasado del mísero barro a las cenizas funerales.
