
El próximo 28 de julio, Pedro Sánchez pondrá el broche al curso político con su ya tradicional comparecencia bajo el lema Cumpliendo. Será la última imagen del presidente durante prácticamente todo el mes de agosto. Coincidiendo con el último Consejo de Ministros antes del parón estival, el jefe del Ejecutivo tratará de proyectar una imagen de normalidad y estabilidad en una legislatura marcada por la debilidad parlamentaria y el incesante desgaste judicial que cerca al PSOE.
Lejos de asumir un tono defensivo o autocrítico, Sánchez volverá a reivindicar la gestión de su Gobierno, con especial énfasis en los indicadores económicos y las medidas sociales, convencido de que ese relato sigue siendo su principal escudo frente a los casos de corrupción que salpican a su Ejecutivo, al PSOE y a su entorno personal. Todo ello mientras el goteo de investigaciones y de dirigentes socialistas imputados continúa erosionando el discurso de regeneración con el que llegó a La Moncloa.
Si no hay cambios de última hora, el presidente volverá a elegir la residencia de La Mareta, en Lanzarote, para disfrutar de las vacaciones. El Consejo de Ministros del 28 de julio será el último hasta el 25 de agosto. Un mes de paréntesis institucional que permitirá a Pedro Sánchez ganar tiempo y preparar la estrategia con la que afrontará el último año de la legislatura antes de las próximas elecciones generales.
Sánchez llegará al parón estival con el frente judicial lejos de apagarse. El presidente afronta las vacaciones mientras las investigaciones continúan salpicando al entorno socialista. A la condena que pesa sobre quien fuera su exministro y hombre de máxima confianza, José Luis Ábalos, se suman las investigaciones que afectan al expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, al exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán; al expresidente de Correos y exjefe de Gabinete de Sánchez, Juan Manuel Serrano; a la exgerente del PSOE, Ana María Fuentes; a la directora de la Guardia Civil, Mercedes González; así como las causas que afectan a su esposa, Begoña Gómez, y a su hermano, David Sánchez.
En Moncloa intentan trasladar la idea de que la legislatura continúa su curso. La principal baza pasa por recuperar una promesa que lleva tres años aplazándose: presentar unos nuevos Presupuestos Generales del Estado que sustituyan a las cuentas prorrogadas de 2023. Con ese objetivo, el Gobierno ha convocado para el 14 de julio un pleno extraordinario en el Congreso para aprobar la senda de estabilidad, paso imprescindible para iniciar la tramitación presupuestaria.
Antes del cierre por vacaciones aún quedará el llamado pleno 'escoba', previsto para el 23 de julio, la última gran sesión parlamentaria del curso y el escenario desde el que Sánchez pretende volver a sacar pecho de su gestión. En Moncloa admiten que el objetivo inmediato es superar julio sin sobresaltos y ganar tiempo hasta septiembre, cuando esperan reactivar la iniciativa política.
También quedará para después del verano una de las principales exigencias de sus socios: el real decreto de vivienda. Ni siquiera la presión de Sumar ha logrado acelerar una norma que el Gobierno ha decidido guardar en el cajón hasta la vuelta de vacaciones. Moncloa ha optado por aplazar una de las medidas más reclamadas por sus socios para reservarla para el arranque del nuevo curso político. En el Ejecutivo consideran que la vivienda volverá a convertirse en uno de los grandes ejes de la legislatura y en una de las principales banderas con las que Pedro Sánchez tratará de movilizar al electorado progresista en el último año antes de las elecciones generales.

