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Cerdán lideró el plan para que el amigo de Montero controlara la Sepi desde la sombra

La directiva socialista protegió al exsecretario de Estado de Transportes, clave en la polémica concesión de fondos bajo sospecha.

La directiva socialista protegió al exsecretario de Estado de Transportes, clave en la polémica concesión de fondos bajo sospecha.
Europa Press

Santos Cerdán es el hombre de Pedro Sánchez. Fue el actor determinante en la conformación del Gobierno actual negociando con Bildu, PNV y Junts. Fue el que se reunió con Carles Puigdemont bajo una fotografía gigante del golpe del 1-O. Fue el que vigilaba los actos y el reparto de dinero entre José Luis Ábalos y Koldo García Izaguirre. Fue el que comandó la trama de obras públicas presuntamente amañadas, fue el jefe real del partido y, por lo tanto, de las finanzas del PSOE, fue el que estaba al corriente de las prostitutas de Ábalos y de los negocios con Venezuela. Y fue el presunto jefe real de la cloaca y de la trama Sepi, según la investigación inicial del juez Pedraz. Y su poder llegó hasta tal punto que María Jesús Montero estaba subordinada a su decisión final. Así se desprende de la investigación llevada a cabo por el juez Pedraz, que destaca que Cerdán lideró el plan para que el amigo de Montero mantuviera el control de la Sepi en los rescates y pese a su imputación en otro caso, el de la mina de Aznalcóllar.

"Existen elementos documentales que permiten fijar contactos entre Vicente Fernández y Santos Cerdán ya en el año 2018, marcados por el interés de Santos Cerdán en que Vicente Fernández (y tras su salida, Leire Díez Castro) mantuviera su capacidad de influencia y decisión en la Sepi (de la que aquel fue presidente entre el 23.06.2018 y el 04.10.2019, fecha en que dimitió por su imputación por prevaricación en el caso Aznalcóllar)", señala el juez. "No obstante, a pesar de estas gestiones, el 03-03-21, se nombró a Belén Gualda como nueva presidenta de la Sepi". Y es que era demasiado obscena la operación de mantener por tiempo ilimitado y en la sombra el poder de Vicente Fernández por medio de una silla vacía y la vigilancia constante de Leire Díez que, en ese momento, como también señala el juez, mantenían una "relación personal" con Vicente Fernández.

Por eso se acabó pasando a designar a una persona más desconocida —Belén Gualda— pero, eso sí, tras dejar el sillón de presidente vacío durante nada menos que un año y medio, periodo en el que sí funcionó el plan de que Vicente Fernández mantuviera el control de la Sepi desde la sombra. O, mejor dicho, desde Servinabar, porque fue a trabajar a la sociedad de Antxón Alonso y Santos Cerdán, la misma que aparece metida por todas partes en la trama de presuntas obras públicas amañadas.

De hecho, acto seguido entró en marcha un segundo plan: el de poner a Leire Díez como jefa de gabinete de Gualda, para tener un control aún más directo de la trama. El problema fue que por aquellas fechas, Vicente Fernández Guerrero ya no mantenía su "relación personal" con Leire Díez, sino que mejoraba su relación personal con María Jesús Montero. No hay que olvidar que en pleno agosto de ese 2021, eran Montero y Vicente Fernández quienes pasaban unos días en el hotel Las Salinas avalando su relación personal.

"Leire Díez Castro, Vicente Cecilio Fernández Guerrero […] y Joseba Antxón Alonso Egurrola (cuyo domicilio y empresas relacionadas ya habían sido registradas con anterioridad en el marco de la Causa Especial núm. 20775/2020) conformaban un grupo autodenominado como Hirurok, en su traducción al castellano del vasco, nosotros tres", explica el juez. "El objetivo de este grupo habría sido, valiéndose de su posición, relaciones y capacidad de influencia sobre determinadas personas vinculadas a la función pública, orientar la resolución de diversos expedientes seguidos en la Administración Pública, en beneficio propio o de terceros y actuando siempre con una finalidad lucrativa; produciéndose su actividad fundamentalmente desde el año 2021", añade el juez. Se dedicaban presuntamente al amaño de operaciones, rescates y contratos de la Sepi con el objetivo de favorecer a determinadas empresas y cobrar comisiones por ello.

"El Grupo Hirurok actuaba coordinando diversas reuniones presenciales o utilizando canales seguros de comunicación, con la instrumentalización de una estructura societaria con el objetivo de canalizar sus beneficios, el reparto de tareas en el marco de propósitos comunes y, en definitiva, su actuación conjunta con vocación de permanencia y en ejecución de una actividad criminal. Sin embargo, este reparto de tareas y cometidos se efectúa desde un plano de igualdad de roles o jerarquías, no observándose la figura prevalente de ninguno de ellos sobre los demás". Pero eso afectaba a Antxón Alonso, a Leire Díez y a Vicente Fernández Guerrero. No al jefe.

"De la actividad indagatoria llevada a cabo sobre el material incautado como consecuencia del citado auto de fecha 10.12.2025, se ha puesto de manifiesto de manera indiciaria la participación de Santos Cerdán León en la actividad criminal antedicha, actuando junto al resto de integrantes de Hirurok y participando de sus beneficios", pero, atención, "haciéndolo además en un plano de jerarquía superior". Era el jefe. También de esta trama.

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