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Epistolitas de las cloacas

Tras el auto judicial que imputa a Juanma Serrano, se sitúan casi 11.000 mensajes intercambiados con Leire Díez, la ingeniera jefe con mando en Ferraz

Tras el auto judicial que imputa a Juanma Serrano, se sitúan casi 11.000 mensajes intercambiados con Leire Díez, la ingeniera jefe con mando en Ferraz
Europa Press

Contaba Giovanni Papini que Agustín de Hipona, el santo de moda por eso de la agustinidad del Papa León XIV, tenía en su alma "cloacas infernales" por aquello de su lascivia, sus andanzas y el resultado de ellas, su hijo Adeodato. Fíjense. Si ya una cloaca es un lugar inmundo por lo fétido y excremental, añadir "infernal" a su porquería es elegir una metáfora hiperbólica para denotar lo peor de lo peor.

Esos albañales infernales existen. Isadora Duncan dio fe de ellos por sus mensajes. Sí, las cloacas del báratro emiten correos, que ahora son electrónicos. Cuando la URSS la invitó a profesar su arte en el comunismo ruso, ella se dijo: "¿De quién procedía este mensaje? ¿Del infierno? No; pero de un lugar que se parecía mucho al Infierno, de un país que era para Europa equivalente al Infierno: el Gobierno de los Soviets de Moscú". Luego, la bailarina creyó que era un cielo. Confusión del Maligno.

Los endemoniados, no los del cine sino los de los conventos, y conventas, saben de esas misivas del averno. Que el Tártaro lanza recados al mundo del piso de arriba es algo conocido desde hace mucho. Si no fuera así, ¿de qué iban a vivir los exorcistas? En las alcantarillas del alma, es donde busca Satanás depositar sus instrucciones para conseguir que el mal se imponga al bien.

Pero claro, una cosa es un mensaje o dos, o 100, si se quiere exagerar, procedentes de las cloacas del abismo de Belcebú y otra cosa son 9.355 mensajes intercambiados por WhatsApp y 1.487 por Signal. ¿Qué clase de sentina es esa donde se intercambian nada menos que 10.842 mensajes en 4 años y 19 días. Oigan, que hablamos de casi 2.700 mensajes por año o, si se quiere, más de siete mensajes diarios.

Se dirá que en las calderas de Pedro… Botero cabrán novietes efusivos que necesitan intercambiar sus pecados cuando menos cada tres horas. También podría ser que en una cadena de mando como Dios manda las órdenes continuas deben fluir jerárquicamente desde sus tenebrosos pozos negros hasta la superficie de modo incesante, persistente, eficaz, preciso, exacto, para que se cumplan los deseos del Diablo.

A estas alturas ya habrán adivinado que se trata de la recadería establecida entre Leire Díez y el amigo íntimo y pilar afectivo, dicen, de Pedro… Sánchez; Juanma Serrano. Tras el auto judicial que lo imputa, se sitúan casi 11.000 mensajes intercambiados con Leire Díez la que se creía fontanera y cuando menos resulta ser ingeniera jefe con mando en Ferraz y en Moncloa.

Resulta inquietante porque, con el más habitual de mis contactos, amigo carnal, apenas intercambio dos mensajes de media al día, o sea, 730 mensajes al año, cuatro veces menos que el flujo que ha transitado entre Leire y Juanma. Eso indica una relación más que próxima, diríase íntima, extraordinaria, pertinaz. Antes, durante y, sobre todo, después de la carta enamorada del Puto Amo a su imputada esposa, Begoña Gómez, la corriente epistolar ha sido caudalosa, extrañamente crecida. 10.842 epistolitas se han disparado mutuamente una tras otra.

Claro está que Serrano no es Ábalos, no es Koldo, no es Cerdán, ni es Zapatero, ni Narbona, ni Montero ni nada parecido. Es un amigo del alma, si es que tal cosa es posible con Pedro Sánchez, lo que pronto se comprobará. Seguramente no lo sabe todo –la precaución prospectiva es un arte—, pero desde luego sabe muchísimo desde la operación del asalto a la secretaría general del PSOE y luego a la de la presidencia del Gobierno de España por parte del One.

Fue su jefe de gabinete entre 2014 y 2018. Era piedra clave de su núcleo duro siendo uno de los cinco del Peugeot, luego Mercedes, tal vez por consejo, o cuota, de Quico Toscano, del clan Toscano de Dos Hermanas, vía Paco Salazar, otro imputado, y la Federación Española de Municipios y Provincias. Se mantuvo a su lado antes y durante el ataque a la cúpula del PSOE, tras la caída y tras la resurrección.

Es decir, llevaba su agenda, toda ella, la clara y la oscura. Era el aparato en sí y, nada más alcanzar su jefe de escudería la presidencia del Gobierno, lo destinó a Correos. Ya se va viendo por qué amañó el concurso para que pudiera contratarse a Leire Díez. Cinco años después y después de que la empresa postal española perdiese 1.200 millones en raras operaciones que se van a conocer poco a poco, seguía siendo el amigo personal e íntimo de Sánchez.

No hay duda. Esta imputación es un antes y un después. Ya no quedan cortafuegos ni subterfugios. Todos los caminos confluyen en Pedro Sánchez y sin esa hipótesis, cada vez menos fingida, no se entiende nada. Hay epistolitas que las carga el diablo. 10.842 mensajes en poco más de cuatro años seguro que son muchos más de los que ambos dirigieron a sus respectivas parejas. Estos de las cloacas van a iluminar los casos de corrupción del PSOE con fuegos infernales pero nada artificiales.

Por cierto, en su comparecencia ante el Senado, hace poco menos de un año, Juanma Serrano dio muestras de un nerviosismo incontrolable. Seguramente, no creyó nunca que la impunidad tenía un final. Su imputación ha sido el mensaje de otro infierno. El que le espera. El de la Ley.

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