
Aunque inicialmente no estaba previsto que el presidente del Gobierno viajara a Estados Unidos para presenciar ningún partido de la selección, a apenas dos días de la histórica final entre España y Argentina en Nueva York, Pedro Sánchez ha decidido desplazarse para asistir al encuentro del domingo. Una decisión que encaja con su estrategia de reforzar su perfil internacional mientras evita dar explicaciones sobre la crisis política y judicial que cerca a su entorno más próximo.
La decisión ha sido comunicada este viernes por Moncloa, que ha precisado que el presidente viajará solo y que, por tanto, no estará acompañado por su esposa, Begoña Gómez después de que la Audiencia Provincial de Madrid levantara las medidas cautelares que pesaban sobre Gómez, quien será juzgada por un jurado popular por presuntos delitos de malversación y tráfico de influencias.
Tras la final, el presidente pondrá rumbo a Argelia para continuar con su agenda institucional, en un viaje con el que el Gobierno aspira a culminar el deshielo diplomático con el país magrebí, después de la crisis abierta por el giro de España sobre el Sáhara Occidental y el consiguiente acercamiento a Marruecos.
En el palco estará junto a la Familia Real y al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, convertido por Pedro Sánchez en el antagonista perfecto para proyectar un perfil internacional y desviar el foco de la crisis política y judicial que padece en su Gobierno, en su partido y en su familia. Quien, salvo cambio de última hora, no tiene previsto asistir es el presidente de Argentina, Javier Milei.
En la semifinal frente a Francia, la representación del Gobierno recayó en la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón.

