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La media de encuestas de julio: Zapatero ya había dejado al PSOE en mínimos antes de la invasión de Ceuta

Analizamos las encuestas publicadas en julio y qué nos dice la media de los datos de los sondeos aparecidos desde enero.

Analizamos las encuestas publicadas en julio y qué nos dice la media de los datos de los sondeos aparecidos desde enero.
Pedro Sánchez durante su última reunión con la presidenta balear, Marga Prohens, el pasado 29 de julio. | EFE/CATI CLADERA

La invasión de Ceuta ha conmocionado a la opinión pública y es previsible que tenga un impacto importante en los sondeos a partir de ahora, pero ya en julio –e incluso en junio– las noticias sobre corrupción y, muy especialmente, el caso Zapatero, habían dejado al PSOE en una situación complicada: a pesar de que la percepción sea que los socialistas aguantan, la realidad subyacente puede ser diferente: el desgaste del Gobierno parece haber entrado en una fase más profunda y que quizá sea irreversible.

Hemos analizado la media de todas las encuestas publicadas –excluyendo las demotrolas del CIS, por supuesto– en los siete meses que llevamos del año y el resultado es que el PSOE está en julio en su dato más bajo, que en el caso de algunas empresas demoscópicas –por ejemplo para una tan destacada como Sigma Dos– es también el más bajo de la legislatura.

Concretamente, los socialistas tendrían un 26,3% de intención de voto según la media de estos estudios; es el mismo dato que en el mes anterior, pero marca una caída muy significativa respecto a mayo, cuando estaba en el 27,8%. Los de Pedro Sánchez repiten también el dato de febrero, pero desde entonces habían remontado algo el vuelo mes tras mes.

Sin embargo, como decimos, junio significó un desplome –una caída de punto y medio en una media de encuestas es un dato muy contundente–, provocado sin duda por el estallido del caso Zapatero. Y en julio el PSOE se mantiene en su suelo, a pesar de que las noticias con más impacto del caso –la confesión de Julito Martínez y la esperpéntica entrevista del propio ZP con Javier Ruiz– llegaron bien entrada la segunda mitad del mes, por lo que ningún sondeo habría recogido su hipotético efecto.

La conclusión es bastante evidente: al menos desde el punto de vista demoscópico, la situación para Sánchez es muy complicada, por no decir desesperada: el caso de los negocios ilícitos y las joyas del expresidente tiene una incidencia muy clara y a él habrá que sumarle ahora el efecto de lo ocurrido en Ceuta, una noticia de gran impacto y en la que tampoco hay, al menos aparentemente, ninguna posibilidad de que el Gobierno eluda un nuevo desgaste.

El PP mejora en lo que va de año

La situación es bastante más favorable para el PP, no sólo porque los populares ganarían las elecciones según todos los sondeos, sino porque muestran una trayectoria positiva en lo que llevamos de año, después de haber estado durante la mayor parte de 2025 sufriendo un desgaste frente a Vox que parecía imparable.

Así, los de Feijóo iniciaban 2026 con una intención de voto del 32,1% en la media de sondeos, mientras que en julio suben al 32,6%. No parece mucho, pero es su segundo mejor dato, sólo superado por el de junio.

Además, la mejora del PP no se produce –o al menos no se puede decir que se trate de vasos comunicantes tan directos como se podría pensar– a costa de Vox: los de Santiago Abascal se mantienen en niveles similares a los de enero y, si bien está claro que se ha frenado lo que llegó a ser un ascenso fulgurante, lo hace con una caída moderada de sólo tres décimas.

La extrema izquierda no levanta cabeza

Hablando de vasos comunicantes entre los que hay escasa comunicación, tal es el caso de los partidos de extrema izquierda a la extrema izquierda del PSOE, que mientras los socialistas no son capaces de remontar ellos incluso pierden todavía más apoyos.

Así, si Sumar y Podemos acaparaban conjuntamente un 10,8% de intención de voto según la media de las encuestas de enero, en julio se quedan en el 9,7%. Hay que señalar que la mayor parte de esta caída se debe al partido morado, que estaba en el 4,1% y ahora no pasa del 3,2%, mientras que los que hasta hace poco lideraba Yolanda Díaz se han mantenido más estables, sobre todo gracias a una recuperación de cinco décimas en el último mes.

Cabe reseñar que, en conjunto, el desplome de la izquierda no es cosa de risa y que, analizándolo con cierta perspectiva, hace difícil de sostener la idea de que nada afecta al Gobierno: la suma del PSOE y los dos partidos a su izquierda era en enero un 37,2% y en julio había bajado al 36%, pero es que en las elecciones de julio del 23 fue del 44%. Es decir: estamos hablando de ocho puntos de caída, dos millones de votantes, aproximadamente. Y eso en un panorama de polarización extrema tanto a nivel nacional como internacional.

¿Y a partir de ahora?

Predecir el futuro es algo tan complejo que ni siquiera las encuestas lo hacen siempre con total eficacia, por lo que no vamos a pecar de esa arrogancia. Sin embargo, sí podemos especular sobre algunas cuestiones y reflexionar sobre qué puede esperarse en la arena demoscópica en los próximos meses.

El proceso a Zapatero ha probado ya su impacto en las expectativas electorales del PSOE y a corto y medio plazo nada parece augurar que haya buenas noticias para los socialistas y el expresidente. Detalles más profundos de la investigación –por ejemplo, relativos a empresas y cuentas bancarias que ya están bajo la lupa del juez–, nuevas confesiones de los otros implicados o una valoración todavía más elevada de las joyas no sólo pueden complicar el futuro penal del expresidente, sino también las encuestas de Pedro Sánchez.

Además, lo ocurrido en Ceuta y el nefasto papel del Gobierno en la catástrofe –sea esta provocada o alentada por Marruecos o no– podrían ser como ya hemos dicho motivo de otro revés demoscópico, máxime porque se trata de una cuestión que gravita en torno a uno de los grandes asuntos políticos del momento –la inmigración y cómo se afronta– y que, preso de sus contradicciones, el Gobierno ha tenido incluso que desmentir mantras de la izquierda como que no existe el llamado "efecto llamada".

En este sentido, será interesante también comprobar si, como todo parece indicar, lo ocurrido sirve para mejorar las expectativas de Vox y, si es el caso, lo hace a costa del PP o de un movimiento más complejo de votantes. Por desgracia, tendremos que esperar a finales de agosto o primeros de septiembre para tener pistas al respecto.

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