Que la puntualidad en España no sea una prima virtus no quiere decir que España no se haya puesto en hora para defenderse contra los ataques que recibe. A Pedro Sánchez —y a Mohamed VI— les gustaría tenerla contra la lona y de camino al matadero donde trocearla en cachitos que sellaría con una etiqueta en la que leeríamos taifa. A las siete de la tarde España se reúne, España grita y España se revuelve. A algunos se les pone el corazón en un puño porque piensan en sus amigos y familiares ceutíes, aunque no los tengan, pero hoy sí que la familia es un poco más grande, un poco más española y está un poco más unida. Decía el escritor que todas las familias felices suelen parecerse y que las desdichadas lo son cada una a su manera, así que a estos ciudadanos que se han congregado por Ceuta se les pone cara de sí mismos; es decir, de españoles. Unos claman a la Virgen, otros a la Legión y otros a la vergüenza torera.
En Madrid, Cibeles se ha envuelto de la rojigualda y de la blanquinegra ceutí. Los manifestantes orbitan en torno a ella mientras gritan. Una de las proclamas que más se oye es la de "Ceuta no se vende, Ceuta se defiende" o "menos vacaciones y más trabajar", así como "Ceuta, aguanta, que España se levanta".
Por más que la maniobra del sanchismo y sus adláteres haya sido torpedear todo lo posible la concentración, la gente no se ha desanimado. Miles de personas —50.000 según la Delegación del Gobierno, aunque parecen ser bastantes más— se han concentrado desde Recoletos, desde Alcalá, desde Gran Vía y desde el Paseo del Prado. La multitud coreaba "Viva España" y "Viva Ceuta". Tampoco han faltado los cánticos que repasaban el árbol genealógico de Sánchez y del rey de Marruecos.
Mercedes, por ejemplo, ha acudido porque "tenemos un Gobierno que nos ha vendido". "Tengo mucha familia en Ceuta y Melilla y no es normal que la gente no pueda salir de sus casas", afirma. Cuenta, también, que la invasión es un "plan" de Sánchez.
Por su parte, otro manifestante sostiene que "nos están dejando sin España". "¿Qué nos van a dejar a los españoles piojos y miseria?", se pregunta. Asimismo, insiste en que Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal "deben dar una imagen de unión".
Los manifestantes recuerdan que Ceuta es tan España como Madrid, como Barcelona o como Talavera de la Reina, porque, tal y como dice Carlota, otra de las presentes, ha acudido para "defender la unidad territorial de España". "Ceuta es España", insiste. Ella, como tantos otros, apunta: "No sé qué esconde Pedro Sánchez pero tarde o temprano se destapará la verdad". Y concluye: "Es una mentira". Por otra parte, José Luis, Jesús y Sao piden "luchar por que la gente no entre" y "luchar por nuestros derechos". El gentío clama por elecciones: "Queremos elecciones", se oye.
Y tampoco se olvidan de los distintos ministros que han paseado por Ceuta. Si bien Pedro Sánchez se lleva la mayor parte de los insultos, siendo "inepto", "traidor", "cobarde" los menos agresivos, hay quienes han recordado la pasividad de Fernando Grande-Marlaska, Margarita Robles o el mando único de la inacción Ángel Víctor Torres.
