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¿Qué le debe Sánchez a Marruecos? Niega ahora el espionaje de Pegasus

Carlos Cuesta desmonta la nueva mentira de Sánchez sobre Pegasus

La sumisión de Pedro Sánchez ante el reino de Marruecos es uno de los temas más preocupantes de la política exterior española, un asunto analizado con rigor en El Programa de Cuesta en Libertad Digital. El programa plantea la gran pregunta sobre qué información comprometida posee el país vecino sobre el presidente del Gobierno, intentando desentrañar los motivos por los que el Ejecutivo español se muestra incapaz de plantar cara a las exigencias de Rabat y mantiene un silencio cómplice ante sus constantes desafíos.

Frente a las acusaciones de chantaje, Pedro Sánchez ha intentado defenderse calificando las sospechas de "bulos" que solo servirían para alimentar una serie de Netflix. Sin embargo, la hemeroteca contradice rotundamente al líder socialista. Fue su propio ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, quien en una comparecencia de urgencia en mayo de 2022 confirmó públicamente que los teléfonos móviles del presidente y de la ministra de defensa, Margarita Robles, habían sido infectados con el software espía Pegasus.

El robo de información perpetrado por los servicios de inteligencia marroquíes fue masivo, llegando a extraerse hasta 2,57 gigabytes de datos del terminal de Pedro Sánchez. Este espionaje no se limitó al presidente, sino que también afectó al ministro del interior, Fernando Grande-Marlaska, y al ministro de agricultura, Luis Planas. Esta vulnerabilidad sistémica ha dejado al Estado en una posición de extrema debilidad, permitiendo a Marruecos ejercer un chantaje intolerable sobre las principales instituciones españolas.

Las consecuencias políticas de este espionaje se tradujeron de inmediato en un giro copernicano en la política exterior española. Tras la primera invasión de Ceuta en mayo de 2021, donde entraron ilegalmente miles de personas, Pedro Sánchez firmó en marzo de 2022 la entrega del Sáhara Occidental a Marruecos. Con este cambio de postura histórico y unilateral, España traicionó sus compromisos internacionales y entregó a Rabat el control de una zona rica en tierras raras y con un enorme valor geoestratégico marítimo.

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