
El Congreso ha propinado una de las derrotas más amargas al Gobierno, que fio todo a la vivienda para coger durante unos días algo de aire en medio del caos de Ceuta y la corrupción. Ambos decretos han sido rechazados con los votos de PP, Vox y Junts, evidenciando, una vez más, que Pedro Sánchez no tiene mayoría parlamentaria. El estrepitoso fracaso aboca a una única salida, en opinión de mucos: la convocatoria de elecciones. El primero de los textos decaía por 178 votos en contra y a 172 a favor. El segundo, de Sumar, era rechazado por 184 frente a 166.
Un rumor que recorrió desde primera hora los pasillos de la Cámara, entre tensión y nervios ante una votación que, para sorpresa de muchos, se convirtió en trascendental. Entre especulaciones sobre si los rumores servían para presionar a Junts y forzar su abstención, o si se trataba de la presión de ministros y diputados contra Sánchez, transcurrió una sesión frenética, a pesar de que el resultado estaba sentenciado desde el principio, cuando Míriam Nogueras se reafirmaba en su no a ambas medidas.
Fuera, decenas de manifestantes calentaban todavía más el ambiente, en medio de una gran presencia policial. Los acampados de la Puerta del Sol se trasladaban a las inmediaciones de la Cámara para protestar por el previsible resultado, mientras la tribuna del Congreso se convertía en el mayor escaparate electoral para los grupos parlamentarios, que no desaprovechaban la ocasión.
Incluso Sánchez, que cerraba el debate con una intervención desde la tribuna apelando a la "humanidad" de la Cámara y dirigiéndose a "los de fuera". "Les pido que, por un momento, se olviden del cálculo político y las presiones que les llegan desde arriba, piensen en la gente". Un auténtico mitin electoral que parecía dar el pistoletazo de salida de la campaña. "Estas son medidas razonables, equilibradas y diseñadas a través del diálogo", añadía.
"La culpa (del problema de la vivienda) la tendrán quienes voten no desde su escaño", advertía en un claro señalamiento a los diputados, justo antes de votar nominalmente, es decir, uno a uno y a viva voz. "Hagan lo correcto o si no la historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de lo que imaginan", remataba el presidente.
La ministra, tocada
Previamente, la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, centró su intervención en atacar a PP y Vox, a los que acusó de "ser irrelevantes", de representar "la peor derecha de Europa" y de no dejar de difundir "bulos". Después, envió varios mensajes a Junts para intentar convencerles de que cedieran. "Le pido que aprobemos hoy este texto, que lo convalidemos y que inmediatamente (…) lo tramitemos como Proyecto de Ley", para después introducir las modificaciones exigidas a través de enmiendas.
Rodríguez, visiblemente afectada por el fracaso, intentaba buscar el respaldo del presidente, que asistía a su intervención con rostro muy serio y sin aplaudir. Sólo al final, al concluir su intervención, recibía una calurosa ovación de todos sus compañeros que rememoraban otros momentos en los que se ha despedido a ministros. Sánchez, desaparecía después del Pleno y permanecía en la zona de Gobierno reunido con Yolanda Díaz.
Ni siquiera asistía a la intervención de la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, a pesar de que esta se dirigía directamente al presidente: "Pedro Sánchez y también el presidente Illa que conoce la realidad de Cataluña y muchos de ustedes, están haciendo lo peor que puede hacer un político que es alimentar la mentira, alimentar una falsa esperanza", comenzaba diciendo, acusando al Ejecutivo de aplicar una política "populista" y "extremista".
La oposición, en alerta
PP y Vox advertían de que los decretos podrían traer graves consecuencias. "Votamos que no a que utilicen el drama de una mujer de 87 años para tapar el fracaso de su gestión", advertía el vicesecretario de Hacienda, Juan Bravo, que advertía que la solución a la vivienda no puede venir del Gobierno que "es del problema". "No es un problema colectivo, es un problema del sanchismo", remataba en una intervención muy aplaudida por su grupo parlamentario, con Alberto Núñez Feijóo a la cabeza.
Desde Vox, Carlos Hernández Quero, advertía de que las verdaderas intenciones del Gobierno no son solucionar el problema, sino "movilizar a su electorado dormido". "Esto no va de que la gente tenga casa, eso les importa a ustedes un comino", decía, acusando a Sánchez de pretender "convertir en rehenes a dos millones de españoles", que se verán perjudicados por ambos decretos.
Durante el debate del decreto de Sumar, el ministro Pablo Bustinduy, muy exaltado, acusaba a la derecha de ser la culpable del problema de la vivienda y "estar con los fondos buitres y los rentistas". Desde el PP, Sergio Sayas advertía de la "deriva de la izquierda radical" y su "cruzada contra la propiedad privada". Desde Vox, José María Figaredo recordaba que "en cinco años han desaparecido del mercado la mitad de los pisos que estaban en alquiler" y advertía de que los decretos agravarán el problema.