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Las encuestas de septiembre: el PSOE cae por debajo del 26% mientras PP y Vox están en máximos del año

Analizamos la media de los sondeos publicados durante el pasado mes y la conclusión es contundente: el PSOE no deja de caer y la derecha bate récords.

Analizamos la media de los sondeos publicados durante el pasado mes y la conclusión es contundente: el PSOE no deja de caer y la derecha bate récords.
Pedro Sánchez aplaude durante la sesión en la que el Congreso ha tumbado sus dos decretos de vivienda. | Jesús Hellín / Europa Press

Durante el pasado mes de septiembre se han publicado una decena de estudios demoscópicos —además de una nueva charlotada del CIS—, de los que hemos elaborado una media contando con nueve de ellos, ya que el décimo presenta unos datos poco coherentes con el resto y con su propia trayectoria, por lo que resulta más prudente excluirlo.

El resultado es contundente y muestra que el PSOE está profundizando en su caída, empujado sobre todo por la situación en Ceuta y, eso sí, antes de que el desalojo de Maricarmen llevase el foco de la actualidad a la vivienda y el fracaso del Gobierno a la hora de aprobar sus dos decretos deje la legislatura pendiente de un hilo.

Los socialistas llevaban ya dos meses en mínimos: en junio y en julio se quedaron en el 26,3% y en la media de encuestas de septiembre el resultado es todavía peor: han perdido cuatro décimas y no pasan del 25,9%. Además, en aquellos sondeos que también realizan una proyección de escaños los de Pedro Sánchez también están en su mínimo de la legislatura: esa media es de 103,3 diputados, cuando en junio era de 104,6 y en julio de 105,9.

La situación es todavía peor si se tiene en cuenta que la oposición está en un momento muy bueno, al menos desde este punto de vista demoscópico: el PP sube siete décimas respecto de su resultado de julio y llega al 33,2% que es su mejor registro del año. Y la trayectoria de Vox es todavía mejor: gana ocho décimas y llega al 18,4%, que no es su mejor resultado en 2026, pero sí el punto más alto desde febrero.

La suma de ambos partidos también está en máximos: superan el 51% de intención de voto y rozan los 207 escaños, 142,8 para los de Feijóo y 64,1 para los de Abascal –recuerden que estamos hablando de medias y de ahí los decimales–. A sólo un paso de los 210 que suponen los tres quintos de la Cámara y que darían a ese hipotético Gobierno de coalición la posibilidad de realizar ciertas reformas constitucionales en solitario.

Desastre en el resto de la izquierda

Otro de los datos más interesantes de esta media de encuestas en septiembre es que, mientras el PSOE pierde fuerza, los partidos a su izquierda tampoco suben, es decir, es el bloque de izquierdas al completo el que se reduce.

Así, Sumar en lugar de aprovecharse de la bajada de los socialistas tiene su propia caída y, de hecho, esta es todavía más fuerte: pierde 7 décimas y se queda en el 5,8%, que también es su mínimo del año. Por su parte, Podemos mejora, pero de forma insignificante: gana una décima y sigue en un paupérrimo 3,3%.

Los dos partidos están también en una situación dramática en cuanto a su hipotética representación en el Congreso: la coalición fundada por Yolanda Díaz –y de la que la vicepresidenta ya se ha bajado para intentar dirigir la OIT– se queda, según la media de encuestas, en 7,4 diputados en lugar de los 26 que tiene en este momento –tuvo 31 en las elecciones de 2023 y luego ha perdido los cuatro de Podemos y una de Compromís, que han ido al Grupo Mixto–. Por su parte, el partido liderado por Irene Montero e Ione Belarra se quedaría en 2,4 representantes en el Parlamento.

¿Es mucho un 25,9%?

Es probable que muchos lectores piensen que rozar el 26% del voto es una auténtica barbaridad para un partido ahogado por la corrupción y con una gestión mejorable, por decirlo de una forma suave. Es cierto, hay que decirlo sin ambages, pero el análisis puede y debe ser un poco más profundo.

Como ya he comentado en alguna ocasión, el PSOE es un partido que tiene un suelo muy elevado, hay para ello razones muy variadas: la implantación de los socialistas en todo el país, la forma en que mucha gente entiende la política como auténticos hooligans de su partido, el panorama mediático a los pies de Sánchez…

Por tanto, hay que analizar desde ese punto de vista la situación demoscópica del PSOE, que está perforando su propio suelo casi cada mes: hace no tanto se especulaba con que los socialistas no podían bajar del 28%, después ese límite se colocaba en el 27% y ahora ya están, según la media de encuestas, por debajo del 26%.

Además, los socialistas se asoman a otro precipicio de un gran valor simbólico: alguna de las últimas encuestas contempla ya la posibilidad de que caigan por debajo de los 100 diputados y, de hecho, la media de encuestas les coloca ya en tan sólo 103.

¿Y qué puede pasar con la vivienda?

Otra pregunta pertinente es hasta qué punto el nuevo escenario en el que la vivienda ha tomado casi todo el protagonismo puede alterar esos datos. Aquí entramos de lleno en el terreno de la especulación, pero es pertinente preguntárselo.

Es cierto que las portadas ya no son todas para Ceuta, y no hay duda de que la vivienda es uno de los grandes problemas que tienen ahora muchos españoles. Sin embargo, sí la hay de que un Gobierno que lleva ocho años en el poder –y no sólo no ha mejorado la situación al respecto sino que la ha empeorado– pueda usar esta crisis como gancho electoral. Y por lo pronto, el pinchazo de la manifestación de este viernes parece suscribir esa idea.

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