San Valentín, 14 de febrero

Volver a Libertad Digital Volver a esRadio
De Mediterráneo Mar

Ver amanecer a tu lado
Ver anochecer a tu lado
Estar juntos y sentir tu presencia aunque tu no estés

Es estar vivos.

De Juan Luis
Existes, luego pienso.
De Juan Jesús
Para Marta

Cuando las palabras son mudas
Cuando las miradas son frías
Cuando el mundo no gira
Llega el calor devolviéndote la vida.

Un calor helado
o un hielo ardiente
más aún siendo pecado
siempre estarás en mi presente.

Gracias Marta

De Francisco

Hipócrates, de un alma mal herida.
Enferma de pasión, sin juramento.
El virus del tu amor, me da la vida.
Visitas extasiadas de un momento.

Ada polichinela que envejece.
Mis estrellas cuajadas de agonía.
Y mí dorada piel que languidece.
Y consumo en tu cama cada día.

Te juro, por son siglos siderales
Que sueño con esperma de amaranto
Y subo a los orgasmos pedernales
Para caer rendida ante tu encanto

En este día 14 de febrero:
Sigo enferma de Amor.
Y te venero.

De Joaquín
Apareciste sin avisar. Mi vida se completó y ahora tiene sentido. No la cambiaría por nada, ni por nadie. El brillo de tus ojos, tu aliento, tu calor, hacen palpitar mi corazón. No podría vivir sin ti. Estar a tu lado eternamente es lo que quiero, escuchar tu voz es todo lo que deseo. La felicidad existe, eres tú.
De Eduvigis Bracamonte
He hecho el tonto y te has reído, te he mirado y te has reído.
He suspirado y me has mirado.
Me has sonreído y durante un larguísimo segundo...
Te he amado.
De Binéfar
Si me dices que te quiera,
¿quieres que te quieras más?
Te quiero más que tú me quieres
¿Qué más quieres?
¿Quieres más?
De Carlos
Que me importan a mí to\'s los desastres del mundo, mientras yo te tenga a ti.
De Juan Carlos
Mi amor hacia ti, cariño, es como una flor que no se marchita nunca, que siempre desprende un agradable olor, que siempre muestra un hermoso semblante. Cada día de mi vida es San Valentín, pues cada segundo, cada minuto y cada hora no dejo de sentir que te amo.
De Juan Bautista
Cuando te conocí, los cristales de la ventana de mi corazón, hasta entonces empañados, dejaron paso a la luz, y esa luz, después de treinta años, sigue encendida.
Diseño: Christian Camacho