L. D. / EFE.-
En llamadas a dos periódicos nacionales y dos cadenas de televisión, un supuesto portavoz de las FARP reivindicó la colocación de tres artefactos en las puertas de otras tantas oficinas de Banamex, la entidad financiera más importante de México, en distintos puntos de la capital mexicana. En dos de las delegaciones afectadas aparecieron graffitis con las siglas de las FARP.
Los artefactos, que estaban ocultos en bolsas negras colocadas en las puertas de las sucursales, estallaron en cadena en menos de 10 minutos y sembraron la alarma en la Ciudad de México, que, pese a ser una de las capitales con mayores índices de inseguridad del mundo, no está habituada a este tipo de atentados. El Fiscal de la Ciudad de México, Bernardo Bátiz, ha explicado que los artefactos eran de "fabricación casera y muy rudimentaria, parecidos incluso a un petardo, es decir papel y pólvora blanca". Bátiz ha afirmado también que la policía supervisa otras sucursales de Banamex ante la posibilidad de que se encuentren nuevos paquetes sospechosos.
A su juicio, estas acciones de las FARP "persiguen causar ruido y sembrar la alarma más que provocar graves daños materiales o personales. Más bien han dado un golpe publicitario".
Las cadenas CNI y TV Azteca informaron que, supuestos miembros de las FARP, se atribuyeron también la colocación de otros dos artefactos en el Senado de la República y la embajada de Italia en México. Las autoridades mexicanas creen que las amenazas son falsas, aunque efectivos de las Fuerzas de Seguridad registran las instalaciones.
Las explosiones provocaron una ola de pánico en la capital mexicana y desataron un aluvión de llamadas a la policía, las embajadas u otras instituciones públicas. Más de 3.000 agentes patrullan las zonas próximas a oficinas de Banamex, embajadas e instituciones gubernamentales. Algunos medios locales especularon con la posibilidad de que los atentados contra Banamex sean una muestra de repulsa contra la fusión de la entidad con el gigante estadounidense Citigroup, que se formalizó la pasada semana.
Las FARP aparecieron por primera vez en abril del pasado año en Xochimilco, sur de la capital mexicana, y supuestamente son una escisión del Ejército Popular Revolucionario (EPR), que tiene su base de operaciones en Guerrero (sur del país). El EPR, uno de los más importantes grupos armados de México, surgió en 1996 coincidiendo con el primer aniversario de la masacre de campesinos en el Vado de Aguas Blancas (Guerrero).
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Los artefactos, que estaban ocultos en bolsas negras colocadas en las puertas de las sucursales, estallaron en cadena en menos de 10 minutos y sembraron la alarma en la Ciudad de México, que, pese a ser una de las capitales con mayores índices de inseguridad del mundo, no está habituada a este tipo de atentados. El Fiscal de la Ciudad de México, Bernardo Bátiz, ha explicado que los artefactos eran de "fabricación casera y muy rudimentaria, parecidos incluso a un petardo, es decir papel y pólvora blanca". Bátiz ha afirmado también que la policía supervisa otras sucursales de Banamex ante la posibilidad de que se encuentren nuevos paquetes sospechosos.
A su juicio, estas acciones de las FARP "persiguen causar ruido y sembrar la alarma más que provocar graves daños materiales o personales. Más bien han dado un golpe publicitario".
Las cadenas CNI y TV Azteca informaron que, supuestos miembros de las FARP, se atribuyeron también la colocación de otros dos artefactos en el Senado de la República y la embajada de Italia en México. Las autoridades mexicanas creen que las amenazas son falsas, aunque efectivos de las Fuerzas de Seguridad registran las instalaciones.
Las explosiones provocaron una ola de pánico en la capital mexicana y desataron un aluvión de llamadas a la policía, las embajadas u otras instituciones públicas. Más de 3.000 agentes patrullan las zonas próximas a oficinas de Banamex, embajadas e instituciones gubernamentales. Algunos medios locales especularon con la posibilidad de que los atentados contra Banamex sean una muestra de repulsa contra la fusión de la entidad con el gigante estadounidense Citigroup, que se formalizó la pasada semana.
Las FARP aparecieron por primera vez en abril del pasado año en Xochimilco, sur de la capital mexicana, y supuestamente son una escisión del Ejército Popular Revolucionario (EPR), que tiene su base de operaciones en Guerrero (sur del país). El EPR, uno de los más importantes grupos armados de México, surgió en 1996 coincidiendo con el primer aniversario de la masacre de campesinos en el Vado de Aguas Blancas (Guerrero).
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