L. D. / EFE.
- Después de una noche de relativa calma, este domingo se reanudaron los combates en la aldea de Radusha, 30 kilómetros al noroeste de Skopje, en la zona limítrofe con Kosovo. Las autoridades macedonias aseguran que en la zona de Radusha hubo ataques contra las tropas desde la vecina provincia de Kosovo e infiltraciones de extremistas albaneses en apoyo a la guerrilla separatista. Skopje ha denunciado en varias ocasiones que los extremistas albaneses reciben apoyo logístico desde Kosovo, y ha protestado por la porosidad de las fronteras vigiladas por la fuerza multinacional de pacificación (KFOR) de la OTAN.
El presidente macedonio, Boris Traykovski, dirigió una carta al secretario general de la OTAN, George Robertson, y al secretario general de la ONU, Kofi Annan, en la que exige que “la KFOR cumpla con sus obligaciones”. Traykovski pidió que la KFOR “detenga la movilización de los extremistas albaneses y cierre los centros de entrenamiento” de éstos en Kosovo, provincia serbia de mayoría separatista albanesa que desde junio de 1999 es de hecho un protectorado de la ONU. En los últimos cinco días, una veintena de personas, 18 de ellos soldados macedonios, han perdido la vida a causa de los enfrentamientos, y varias decenas han resultado heridas.
A pesar de que se han recrudecido los enfrentamientos, los cuatro principales partidos macedonios, dos eslavos y dos albaneses, insisten en que sus líderes firmarán este lunes el acuerdo político que alcanzaron el miércoles pasado, tras días de intensas negociaciones con mediación occidental, y en las que no participó la guerrilla. Los políticos pactaron reformas constitucionales que satisfagan los derechos de la minoría albanesa, un 25 por ciento de los dos millones de habitantes de Macedonia, centrados en el norte y noroeste del país.
Además del primer ministro macedonio, el eslavo Llubcho Gueorguievski, líder de la conservadora Organización Revolucionaria Macedonia del Interior (VMRO), tendrán que suscribir el documento el líder socialdemócrata, Branko Crvenkovski, y los líderes albaneses Arben Xhaferi e Imer Imeri. En Skopje se espera el lunes la llegada del jefe de la diplomacia rumana, Mircea Geoana, presidente de turno de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), y del ministro de Asuntos Exteriores de Bélgica, Louis Michel. Ambos políticos asistirán a la firma del documento que tiene que establecer las bases para una solución pacífica a la crisis en Macedonia, que desde su inicio en febrero amenaza con degenerar en una guerra civil.
Ese acuerdo tendría que llevar a un desarme voluntario de la guerrilla, que será supervisado por una fuerza de más de 3.000 soldados de la OTAN que se desplegarán en Macedonia con esa misión. También se prevé una amnistía para los rebeldes que no han cometido crímenes de guerra.
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El presidente macedonio, Boris Traykovski, dirigió una carta al secretario general de la OTAN, George Robertson, y al secretario general de la ONU, Kofi Annan, en la que exige que “la KFOR cumpla con sus obligaciones”. Traykovski pidió que la KFOR “detenga la movilización de los extremistas albaneses y cierre los centros de entrenamiento” de éstos en Kosovo, provincia serbia de mayoría separatista albanesa que desde junio de 1999 es de hecho un protectorado de la ONU. En los últimos cinco días, una veintena de personas, 18 de ellos soldados macedonios, han perdido la vida a causa de los enfrentamientos, y varias decenas han resultado heridas.
A pesar de que se han recrudecido los enfrentamientos, los cuatro principales partidos macedonios, dos eslavos y dos albaneses, insisten en que sus líderes firmarán este lunes el acuerdo político que alcanzaron el miércoles pasado, tras días de intensas negociaciones con mediación occidental, y en las que no participó la guerrilla. Los políticos pactaron reformas constitucionales que satisfagan los derechos de la minoría albanesa, un 25 por ciento de los dos millones de habitantes de Macedonia, centrados en el norte y noroeste del país.
Además del primer ministro macedonio, el eslavo Llubcho Gueorguievski, líder de la conservadora Organización Revolucionaria Macedonia del Interior (VMRO), tendrán que suscribir el documento el líder socialdemócrata, Branko Crvenkovski, y los líderes albaneses Arben Xhaferi e Imer Imeri. En Skopje se espera el lunes la llegada del jefe de la diplomacia rumana, Mircea Geoana, presidente de turno de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), y del ministro de Asuntos Exteriores de Bélgica, Louis Michel. Ambos políticos asistirán a la firma del documento que tiene que establecer las bases para una solución pacífica a la crisis en Macedonia, que desde su inicio en febrero amenaza con degenerar en una guerra civil.
Ese acuerdo tendría que llevar a un desarme voluntario de la guerrilla, que será supervisado por una fuerza de más de 3.000 soldados de la OTAN que se desplegarán en Macedonia con esa misión. También se prevé una amnistía para los rebeldes que no han cometido crímenes de guerra.
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