L. D. / EFE.-
El servicio de prensa de la Armada rusa ha informado de que los buzos que trabajan a 108 metros de profundidad han practicado 13 de las 26 “ventanas tecnológicas” a las que se fijarán los cables con que se prevé izar a la superficie el submarino siniestrado. Los trabajos en el casco del sumergible comenzaron hace casi un mes y sólo fueron interrumpidos el pasado día 12, cuando se cumplió el primer aniversario del hundimiento del "Kursk", desastre que costó la vida a sus 118 tripulantes.
El Gobierno ruso contrató, con un coste de 65 millones de dólares, los servicios de la empresa holandesa Mammoet, sin experiencia en rescates similares, para izar el "Kursk" a la superficie, decisión que suscitó críticas incluso entre los altos mandos navales. Aunque el mando de la Armada comunicó que el corte de la proa del submarino debía de haber comenzado la semana pasada, hasta este martes los respectivos equipos no habían llegado a la zona del naufragio. Esta operación es imprescindible para garantizar la seguridad del rescate, ya que según las autoridades rusas en la roda del "Kursk", destrozada por una devastadora explosión, podría haber aún torpedos sin detonar.
En la víspera, el jefe de la representación rusa en Mammoet, Viacheslav Zajárov, indicó que "aún no hay fecha" para la llegada al lugar del naufragio de la barcaza "Carrier", que debe llevar los equipos para cortar la proa del sumergible. "No quisiera entrar en detalles, pero puedo afirmar que el retraso obedece exclusivamente a problemas de orden técnico", dijo el ejecutivo.
El levantamiento del "Kursk", previsto para el próximo 15 de septiembre, es una verdadera carrera contrarreloj, ya que después de esa fecha las condiciones del tiempo en el mar de Barents se tornan adversas y pueden hacer imposible el rescate. Según algunos expertos, para garantizar la seguridad de la operación se requieren al menos tres días de buenas condiciones meteorológicas, tiempo que demorará el izado del "Kursk" a la superficie y su remolque hasta el dique seco de Rosliakovo.
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El Gobierno ruso contrató, con un coste de 65 millones de dólares, los servicios de la empresa holandesa Mammoet, sin experiencia en rescates similares, para izar el "Kursk" a la superficie, decisión que suscitó críticas incluso entre los altos mandos navales. Aunque el mando de la Armada comunicó que el corte de la proa del submarino debía de haber comenzado la semana pasada, hasta este martes los respectivos equipos no habían llegado a la zona del naufragio. Esta operación es imprescindible para garantizar la seguridad del rescate, ya que según las autoridades rusas en la roda del "Kursk", destrozada por una devastadora explosión, podría haber aún torpedos sin detonar.
En la víspera, el jefe de la representación rusa en Mammoet, Viacheslav Zajárov, indicó que "aún no hay fecha" para la llegada al lugar del naufragio de la barcaza "Carrier", que debe llevar los equipos para cortar la proa del sumergible. "No quisiera entrar en detalles, pero puedo afirmar que el retraso obedece exclusivamente a problemas de orden técnico", dijo el ejecutivo.
El levantamiento del "Kursk", previsto para el próximo 15 de septiembre, es una verdadera carrera contrarreloj, ya que después de esa fecha las condiciones del tiempo en el mar de Barents se tornan adversas y pueden hacer imposible el rescate. Según algunos expertos, para garantizar la seguridad de la operación se requieren al menos tres días de buenas condiciones meteorológicas, tiempo que demorará el izado del "Kursk" a la superficie y su remolque hasta el dique seco de Rosliakovo.
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