L. D. / EP.-
Los cuerpos estaban apilados en el fondo de un hoyo de 70 metros de profundidad, cerca de la ciudad de Nevesinje, ubicada a unos 20 kilómetros de Mostar, en el sur del país. Entre 20.000 y 30.000 personas permanecen desaparecidas tras el fin del conflicto, que se extendió hasta 1995. Se estima que el territorio bosnio está plagado de fosas comunes, pero muy pocos -aparte de los asesinos- saben dónde se encuentran. Nadie quiere dar mucha información por temor a ser citados por el Tribunal de Crímenes de Guerra de las Naciones Unidas.
Los investigadores comenzaron a cavar en la zona después de que un anciano musulmán -que afirma ser el único superviviente de la masacre- les informara. Las autoridades creen que podrían haber más fosas en la misma región, que queda aislada la mayor parte del año debido a inundaciones.
Un funcionario afirmó que una selección de ropa fue identificada inicialmente por una pareja que dice que perteneció a su hijo de 16 años. También hay evidencia de que una familia de cinco miembros estaría enterrada en el lugar.
Los restos que han podido ser rescatados hasta el momento serán sometidos a exámenes de ADN. Los expertos compararán pruebas de sangre y huesos con muestras aportadas por los familiares de los desaparecidos.
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Los investigadores comenzaron a cavar en la zona después de que un anciano musulmán -que afirma ser el único superviviente de la masacre- les informara. Las autoridades creen que podrían haber más fosas en la misma región, que queda aislada la mayor parte del año debido a inundaciones.
Un funcionario afirmó que una selección de ropa fue identificada inicialmente por una pareja que dice que perteneció a su hijo de 16 años. También hay evidencia de que una familia de cinco miembros estaría enterrada en el lugar.
Los restos que han podido ser rescatados hasta el momento serán sometidos a exámenes de ADN. Los expertos compararán pruebas de sangre y huesos con muestras aportadas por los familiares de los desaparecidos.
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