L. D. / EFE.-
Bush quiere, al conceder este honor a Fox, demostrar una vez más el trato especial y preferente que da a México, a donde realizó, también de forma simbólica, su primera salida al exterior tras asumir el cargo. El presidente de EEUU, que llama a Fox "mi amigo", le ofrecerá este miércoles la primera recepción con honores y la primera cena de gala desde que llegó al cargo, en enero pasado.
Pero además de la amistad personal entre ambos presidentes, el progresivo estrechamiento de los lazos entre Bush y Fox obedece también a una no desdeñable necesidad política, centrada sobre todo en la regularización de los inmigrantes ilegales mexicanos que hay en EEUU. "Los dos presidentes defenderán los derechos de los emigrantes mexicanos en Estados Unidos porque ambos ven el asunto como clave para el éxito político doméstico", señala Robert Leiken, experto de Brookings Institution, un importante centro de estudios políticos de Washington.
Fox es muy popular entre los mexicanos residentes en EEUU, y Bush busca canalizar al máximo ese apoyo en su provecho de cara a las elecciones presidenciales del 2004, para las que necesita aumentar sus apoyos de los últimos comicios si quiere ser reelegido. El presidente estadounidense ha sido uno de los pioneros en tratar de abrir el Partido Republicano a los votantes de la comunidad hispana, la que de más rápido crecimiento en EEUU, y en general orientada hacia los demócratas.
Para Vicente Fox, el apoyo de Bush es primordial a la hora de tener éxito en algunas de las tradicionales demandas mexicanas frente a su poderoso vecino del norte, como la mejora de la situación de los emigrantes ilegales o la circulación de los camiones mexicanos por las carreteras de EEUU. El logro de esas reivindicaciones es muy importante para Fox, quien no tiene mayoría en su Congreso, y que ve cómo se le ha acabado la "luna de miel" que generó su elección, que rompió 71 años de victorias ininterrumpidas del PRI.
!-->
Pero además de la amistad personal entre ambos presidentes, el progresivo estrechamiento de los lazos entre Bush y Fox obedece también a una no desdeñable necesidad política, centrada sobre todo en la regularización de los inmigrantes ilegales mexicanos que hay en EEUU. "Los dos presidentes defenderán los derechos de los emigrantes mexicanos en Estados Unidos porque ambos ven el asunto como clave para el éxito político doméstico", señala Robert Leiken, experto de Brookings Institution, un importante centro de estudios políticos de Washington.
Fox es muy popular entre los mexicanos residentes en EEUU, y Bush busca canalizar al máximo ese apoyo en su provecho de cara a las elecciones presidenciales del 2004, para las que necesita aumentar sus apoyos de los últimos comicios si quiere ser reelegido. El presidente estadounidense ha sido uno de los pioneros en tratar de abrir el Partido Republicano a los votantes de la comunidad hispana, la que de más rápido crecimiento en EEUU, y en general orientada hacia los demócratas.
Para Vicente Fox, el apoyo de Bush es primordial a la hora de tener éxito en algunas de las tradicionales demandas mexicanas frente a su poderoso vecino del norte, como la mejora de la situación de los emigrantes ilegales o la circulación de los camiones mexicanos por las carreteras de EEUU. El logro de esas reivindicaciones es muy importante para Fox, quien no tiene mayoría en su Congreso, y que ve cómo se le ha acabado la "luna de miel" que generó su elección, que rompió 71 años de victorias ininterrumpidas del PRI.
!-->