L. D. / EFE.-
"Los comicios presidenciales en Bielorrusia no se corresponden con los estándares internacionales de unas elecciones libres y democráticas", dijo en una rueda de prensa Kimmo Kiljunen, representante de la misión. Kiljunen, vicepresidente de la Asamblea Parlamentaria de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), agregó que el proceso electoral "no fue del todo imparcial".
El representante europeo se abstuvo de comentar la campaña electoral, en la que Lukashenko monopolizó la televisión, cerró diarios críticos, intimidó a la oposición y esgrimió una "conjura de Occidente" para derrocarlo. Tampoco quiso comentar el resultado de las elecciones, que el candidato opositor, el líder sindical Vladímir Goncharik, considera falsificado por las autoridades, sobre todo mediante una masiva campaña para propiciar la votación anticipada sin control alguno.
El grupo de observadores advirtió que su misión fue "limitada", puesto que Lukashenko aceptó a regañadientes la presencia de observadores y sólo les permitió entrar en el país poco antes de los comicios, sin poder supervisar a fondo la campaña electoral.
El presidente bielorruso, conocido por sus ataques a Occidente y la OTAN, acusó a la OSCE de servir de "tapadera" para una "conjura" de los servicios secretos occidentales para derrocarle mediante una revuelta popular durante las elecciones.
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El representante europeo se abstuvo de comentar la campaña electoral, en la que Lukashenko monopolizó la televisión, cerró diarios críticos, intimidó a la oposición y esgrimió una "conjura de Occidente" para derrocarlo. Tampoco quiso comentar el resultado de las elecciones, que el candidato opositor, el líder sindical Vladímir Goncharik, considera falsificado por las autoridades, sobre todo mediante una masiva campaña para propiciar la votación anticipada sin control alguno.
El grupo de observadores advirtió que su misión fue "limitada", puesto que Lukashenko aceptó a regañadientes la presencia de observadores y sólo les permitió entrar en el país poco antes de los comicios, sin poder supervisar a fondo la campaña electoral.
El presidente bielorruso, conocido por sus ataques a Occidente y la OTAN, acusó a la OSCE de servir de "tapadera" para una "conjura" de los servicios secretos occidentales para derrocarle mediante una revuelta popular durante las elecciones.
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