L. D. / Agencias.-
El Congreso estadounidense está elaborando una resolución conjunta de las dos Cámaras que representará una auténtica declaración de guerra al terrorismo, según indicó el senador republicano John Warner. "Esta resolución no se llamará declaración de guerra, pero tendrá tanta o más fuerza y efecto que cualquier otra declaración de guerra lanzada por este país", señaló Warner a la salida de una reunión que mantuvieron los parlamentarios de Nueva York y Washington con el presidente Bush.
Warner aclaró que estaba trabajando en el texto de la resolución con otros senadores y que se había inspirado en la resolución adoptada por el Congreso para apoyar la decisión del mandatario George Bush padre de desatar la guerra del Golfo. El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, indicó que el presidente esperaba el apoyo del Congreso, aunque, como sus predecesores, disponía de los poderes necesarios como para emprender una acción militar sin el consentimiento del poder legislativo. Estados Unidos sólo había declarado formalmente la guerra en cinco oportunidades a lo largo de su historia.
Sin embargo, y según Warner, las circunstancias actuales no hacen posible una auténtica declaración de guerra al estilo tradicional, puesto que no parece que los terroristas se escondan en un solo lugar. "La resolución en la que estamos trabajando será mucho más fuerte y transmitirá un mensaje mucho más firme a nuestra nación y al mundo (...) acerca del apoyo con que cuentan nuestro comandante en jefe y nuestras fuerzas armadas cuando den la orden (de atacar)", señaló.
Por su parte, el senador demócrata Joseph Liebermann declaró que Bush podía estar seguro de contar con "el apoyo unánime" de las dos Cámaras del Congreso cuando decida dónde, cuándo y cómo desencadenar, parafraseando al presidente Roosevelt en los años cuarenta, "la fuerza virtuosa de Estados Unidos" contra quienes los atacaron el pasado martes.
Movilización de reservistas: preámbulo de una guerra
La edición digital de The Washington Post cita fuentes militares, concretamente a un general, que explicó que la llamada a filas de los reservistas podría indicar el comienzo de una movilización militar mucho mayor para responder el ataque que se ha cobrado la vida de miles de personas en Nueva York y Washington. Los 40.000 reservistas se sumarán a unos 10.000 miembros de la Guardia Nacional que entraron en servicio en las dos ciudades donde ocurrieron los dos atentados terroristas más graves de la historia de Estados Unidos.
Las fuentes militares manifestaron que los reservistas se necesitan para reforzar las patrullas aéreas sobre las zonas metropolitanas más importantes del país. También ocuparán ciertas funciones de apoyo a pilotos, controles de tráfico aéreo y equipos de mantenimiento de la aviación. El diario manifestó que la medida representará la primera movilización de carácter federal y que los servicios de esas unidades se requerirán en momentos en que las tropas regulares lleven a cabo las represalias contra los grupos que perpetraron los ataques.
Tras los atentados sufridos por dos embajadas estadounidenses en Africa, en 1998, EEUU lanzó de inmediato misiles cruceros contra emplazamientos presuntamente terroristas en Sudán –donde el blanco resultó ser un laboratorio farmacéutico— y Afganistán, países vinculados al saudí Osama Ben Laden, a quien Washington acusó de ser el cerebro de esos ataques. Una de las fuentes militares citadas por el diario dijo que "las cosas son diferentes en esta ocasión. Para empezar, la escala del ataque ha sido mucho mayor. Además, no creo que el pueblo de Estados Unidos espere que la reacción sea suave".
Las citadas fuentes indicaron a The Washington Post que, en esta ocasión, el presidente Bush y sus asesores parecen dispuestos a usar fuerzas terrestres, especialmente unidades especiales . "Si se considera que lo ocurrido es un acto de guerra, como lo ha dicho el presidente, lo que se debe hacer es algo diferente", dijo el general que habló al citado diario.
Se suspende el proyecto de comandos Delta Force
Mientras, las autoridades estadounidenses han dado marcha atrás en sus planes de proteger a los aviones civiles con comandos militares de elite, según informó la Administración de Aviación Civil (FAA). Esta protección "resulta poco práctica", indicó el portavoz de la FAA, Hank Price, precisando que el proyecto fue descartado en una decisión conjunta de la FAA y los departamentos de Defensa y Transporte.
El secretario de Transporte, Norman Mineta, había sostenido en la mañana de ayer que el Gobierno concebía instalar comandos militares de elite en los aviones. "Esos comandos Delta Force están entrenados para hacer frente a situaciones de alto riesgo y no necesitan mucho más entrenamiento para ser desplegados a bordo de aviones", declaró Mineta en conferencia de prensa
Warner aclaró que estaba trabajando en el texto de la resolución con otros senadores y que se había inspirado en la resolución adoptada por el Congreso para apoyar la decisión del mandatario George Bush padre de desatar la guerra del Golfo. El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, indicó que el presidente esperaba el apoyo del Congreso, aunque, como sus predecesores, disponía de los poderes necesarios como para emprender una acción militar sin el consentimiento del poder legislativo. Estados Unidos sólo había declarado formalmente la guerra en cinco oportunidades a lo largo de su historia.
Sin embargo, y según Warner, las circunstancias actuales no hacen posible una auténtica declaración de guerra al estilo tradicional, puesto que no parece que los terroristas se escondan en un solo lugar. "La resolución en la que estamos trabajando será mucho más fuerte y transmitirá un mensaje mucho más firme a nuestra nación y al mundo (...) acerca del apoyo con que cuentan nuestro comandante en jefe y nuestras fuerzas armadas cuando den la orden (de atacar)", señaló.
Por su parte, el senador demócrata Joseph Liebermann declaró que Bush podía estar seguro de contar con "el apoyo unánime" de las dos Cámaras del Congreso cuando decida dónde, cuándo y cómo desencadenar, parafraseando al presidente Roosevelt en los años cuarenta, "la fuerza virtuosa de Estados Unidos" contra quienes los atacaron el pasado martes.
Movilización de reservistas: preámbulo de una guerra
La edición digital de The Washington Post cita fuentes militares, concretamente a un general, que explicó que la llamada a filas de los reservistas podría indicar el comienzo de una movilización militar mucho mayor para responder el ataque que se ha cobrado la vida de miles de personas en Nueva York y Washington. Los 40.000 reservistas se sumarán a unos 10.000 miembros de la Guardia Nacional que entraron en servicio en las dos ciudades donde ocurrieron los dos atentados terroristas más graves de la historia de Estados Unidos.
Las fuentes militares manifestaron que los reservistas se necesitan para reforzar las patrullas aéreas sobre las zonas metropolitanas más importantes del país. También ocuparán ciertas funciones de apoyo a pilotos, controles de tráfico aéreo y equipos de mantenimiento de la aviación. El diario manifestó que la medida representará la primera movilización de carácter federal y que los servicios de esas unidades se requerirán en momentos en que las tropas regulares lleven a cabo las represalias contra los grupos que perpetraron los ataques.
Tras los atentados sufridos por dos embajadas estadounidenses en Africa, en 1998, EEUU lanzó de inmediato misiles cruceros contra emplazamientos presuntamente terroristas en Sudán –donde el blanco resultó ser un laboratorio farmacéutico— y Afganistán, países vinculados al saudí Osama Ben Laden, a quien Washington acusó de ser el cerebro de esos ataques. Una de las fuentes militares citadas por el diario dijo que "las cosas son diferentes en esta ocasión. Para empezar, la escala del ataque ha sido mucho mayor. Además, no creo que el pueblo de Estados Unidos espere que la reacción sea suave".
Las citadas fuentes indicaron a The Washington Post que, en esta ocasión, el presidente Bush y sus asesores parecen dispuestos a usar fuerzas terrestres, especialmente unidades especiales . "Si se considera que lo ocurrido es un acto de guerra, como lo ha dicho el presidente, lo que se debe hacer es algo diferente", dijo el general que habló al citado diario.
Se suspende el proyecto de comandos Delta Force
Mientras, las autoridades estadounidenses han dado marcha atrás en sus planes de proteger a los aviones civiles con comandos militares de elite, según informó la Administración de Aviación Civil (FAA). Esta protección "resulta poco práctica", indicó el portavoz de la FAA, Hank Price, precisando que el proyecto fue descartado en una decisión conjunta de la FAA y los departamentos de Defensa y Transporte.
El secretario de Transporte, Norman Mineta, había sostenido en la mañana de ayer que el Gobierno concebía instalar comandos militares de elite en los aviones. "Esos comandos Delta Force están entrenados para hacer frente a situaciones de alto riesgo y no necesitan mucho más entrenamiento para ser desplegados a bordo de aviones", declaró Mineta en conferencia de prensa