L. D. / Agencias.-
Además de en Pakistán, la troika comunitaria recalará en los próximos seis días en Irán, Arabia Saudí, Egipto, Siria, Jordania y Macedonia. Dos países son de especial relevancia en el viaje de los delegados europeos: Irán y Arabia Saudí. Después de que el último negara a EE UU la posibilidad de usar una de sus nuevas bases militares no está claro el grado de compromiso que las autoridades de Riyad están dispuestos a asumir en el inminente ataque contra Afganistán.
Irán, por su parte, parece cada vez más proclive sumarse a la alianza, siempre que ésta tenga el visto bueno de la ONU. El ministro de Exteriores Josép Piqué integra la delegación europea junto al actual presidente del Consejo de Ministros y jefe de la diplomacia belga, Louis Michel; el alto representante, Javier Solana; el comisario de Relaciones Exteriores, Chris Patten.
El viaje de la troika forma parte de las decisiones adoptadas por los Quince el viernes en Bruselas durante la cena posterior a la reunión extraordinaria del Consejo Europeo, que trató de manera monográfica el tema del terrorismo y la respuesta internacional a los ataques a Estados Unidos.
De igual forma, los países miembros de la UE vieron la necesidad de rebajar la tensión entre árabes e israelíes y favorecer un clima de confianza que haga posible reanudar el frágil proceso de paz entre israelíes y palestinos.
En definitiva, se pretende que la troika transmita al mundo árabe moderado el mensaje inequívoco de que cualquier acción de castigo contra los países que dieron cobijo a los autores de los atentados terroristas en Nueva York y Washington no implica en absoluto que la lucha esté dirigida contra el Islam.
El presidente español José María Aznar, por su parte, intentará ganarse el favor de Túnez para la causa internacional antinterrorista. El presidente Zine El Abidine Ben Alí, que gobierna con mano dura el país mediterráneo desde hace 12 años, no se ha sumado aún a la coalición por temor a la respuesta del integrismo islámico en su país.
Irán, por su parte, parece cada vez más proclive sumarse a la alianza, siempre que ésta tenga el visto bueno de la ONU. El ministro de Exteriores Josép Piqué integra la delegación europea junto al actual presidente del Consejo de Ministros y jefe de la diplomacia belga, Louis Michel; el alto representante, Javier Solana; el comisario de Relaciones Exteriores, Chris Patten.
El viaje de la troika forma parte de las decisiones adoptadas por los Quince el viernes en Bruselas durante la cena posterior a la reunión extraordinaria del Consejo Europeo, que trató de manera monográfica el tema del terrorismo y la respuesta internacional a los ataques a Estados Unidos.
De igual forma, los países miembros de la UE vieron la necesidad de rebajar la tensión entre árabes e israelíes y favorecer un clima de confianza que haga posible reanudar el frágil proceso de paz entre israelíes y palestinos.
En definitiva, se pretende que la troika transmita al mundo árabe moderado el mensaje inequívoco de que cualquier acción de castigo contra los países que dieron cobijo a los autores de los atentados terroristas en Nueva York y Washington no implica en absoluto que la lucha esté dirigida contra el Islam.
El presidente español José María Aznar, por su parte, intentará ganarse el favor de Túnez para la causa internacional antinterrorista. El presidente Zine El Abidine Ben Alí, que gobierna con mano dura el país mediterráneo desde hace 12 años, no se ha sumado aún a la coalición por temor a la respuesta del integrismo islámico en su país.