L. D.-
Según informa el corresponsal de
The New York Times
en Dusanbé, capital de la república ex soviética de Tayikistán, la
embajada
de la guerrilla anti-talibán está últimamente muy concurrida y la actividad se nota por todas partes. Diplomáticos norteamericanos y generales rusos acuden a
cortejar
a la Alianza del Norte, que controla apenas el cinco por ciento del territorio afgano en una guerra civil que se extiende desde hace más de una década contra los talibanes, que controlan la mayoría del país.
Líderes rebeldes han confirmado que, ya el miércoles de la semana pasada, oficiales americanos contactaron con la Alianza buscando una posible cooperación. La administración Bush está tratando de construir una coalición capaz de reemplazar a los talibán después de que América ataque Afganistán para tratar de capturar a Ben Laden y, aprovechando la intervención, echar a los ultra-islamistas del Gobierno afgano. Fuentes de la Alianza del Norte han confirmado que necesitan la asistencia norteamericana para lanzar un contragolpe a los talibanes. Mientras los Aliados lanzan un ataque aéreo, los anti-talibán ofrecen a cambio coordinar un asalto en tierra aprovechando sus conocimientos del abrupto terreno afgano.
Esta doble operación, probablemente, es la que se está fraguando en el Pentágono, que parece tener muy avanzados sus planes de ataque sobre Afganistán y tiene casi completada ya su Alianza internacional contra el terrorismo, después de que Rusia y las repúblicas ex soviéticas de Asia central se hayan unido a la misma abriendo pasillos y corredores, tanto humanitarios como de ataque directo a los talibán y a Ben Laden, se esconda donde se esconda.
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Líderes rebeldes han confirmado que, ya el miércoles de la semana pasada, oficiales americanos contactaron con la Alianza buscando una posible cooperación. La administración Bush está tratando de construir una coalición capaz de reemplazar a los talibán después de que América ataque Afganistán para tratar de capturar a Ben Laden y, aprovechando la intervención, echar a los ultra-islamistas del Gobierno afgano. Fuentes de la Alianza del Norte han confirmado que necesitan la asistencia norteamericana para lanzar un contragolpe a los talibanes. Mientras los Aliados lanzan un ataque aéreo, los anti-talibán ofrecen a cambio coordinar un asalto en tierra aprovechando sus conocimientos del abrupto terreno afgano.
Esta doble operación, probablemente, es la que se está fraguando en el Pentágono, que parece tener muy avanzados sus planes de ataque sobre Afganistán y tiene casi completada ya su Alianza internacional contra el terrorismo, después de que Rusia y las repúblicas ex soviéticas de Asia central se hayan unido a la misma abriendo pasillos y corredores, tanto humanitarios como de ataque directo a los talibán y a Ben Laden, se esconda donde se esconda.
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