L. D. / EFE.-
A primera hora la agencia AIP había ofrecido un primer balance de 25 muertos, desmentido luego por los talibán. Según el embajador, los ataques han afectado principalmente a la población civil. Estados Unidos llevó a cabo la primera oleada de ataques contra Afganistán en represalia por los atentados del 11 de septiembre. La operación militar aliada se centró en la capital Kabul, Kandahar y Jalalabad.
En la operación militar han participado buques, submarinos y superbombarderos, que han lanzado más de 50 misiles Tomahawk y bombas guiadas de alta precisión. Sin embargo, la radio talibán, captada en Londres, ha asegurado que "gracias a Dios no se produjo ninguna víctima ni tampoco daños materiales (a pesar de que) Estados Unidos y sus aliados fomentaron su acto sedicioso anoche y lanzaron un ataque aéreo en nuestra tierra islámica sagrada".
150 objetivos alcanzados
Cerca de 150 objetivos fueron destruidos total o parcialmente en Afganistán durante la primera noche de bombardeos de EEUU y Gran Bretaña contra instalaciones del régimen talibán, según ha informado la agencia rusa Interfax. Entretanto, la red de satélites y aviones espías no tripulados norteamericanos transmitirán al Pentágono las imágenes de los objetivos alcanzados.
La agencia citó "fuentes informadas en Moscú", según las cuales, los ataques aéreos se reanudarán este lunes al caer la noche. Poco después del comienzo de los ataques, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia hizo pública una declaración, en la que afirmó que los bombardeos contra la red terrorista internacional en Afganistán "es conforme a la Carta de Naciones Unidas".
"La comunidad mundial está unida en el criterio de que la amenaza a la paz y seguridad internacional causada por actos terroristas debe ser contrarrestada por todos los medios disponibles", añadió la diplomacia rusa. El Ministerio de Asuntos Exteriores señaló que bajo el régimen talibán, "Afganistán se ha convertido en el centro mundial del terrorismo y extremismo, así como de producción y exportación ilegal de drogas".
Satélites y aviones de reconocimiento
La red de satélites y los aviones espía no tripulados transmitirán este lunes al Pentágono las imágenes de los daños de los objetivos bombardeados en Afganistán, para determinar si conviene proseguir con el lanzamiento de más bombas o pasar a una segunda fase en la campaña bélica contra el terrorismo.
El Pentágono ha movilizado lo más avanzado de su arsenal, como los bombarderos B-1 y B-2 y los misiles Tomahawk, para destruir los sistemas de defensa aérea, las redes de comunicación y los pocos aviones Mig-21 de Afganistán. Dos submarinos, uno de ellos británico, con capacidad para lanzar misiles de crucero, los portaaviones Carl Vison y Enterprise y los superbombarderos B-1, B-2 y B-52 volverán a estar este lunes en condiciones de lanzar nuevos ataques. Aunque la meteorología, con cielos despejados en la mayoría de Afganistán, favorece a los bombardeos, el Pentágono puede proseguir con o sin buen tiempo la destrucción de los objetivos elegidos.
Anular las defensas antiaéreas
A diferencia de los bombardeos en la guerra del Golfo Pérsico, EEUU tiene ahora un sistema de satélites que pueden guiar las "bombas inteligentes" hasta los objetivos de los talibanes. El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, aclaró que estos objetivos habían sido seleccionados mucho antes incluso de los atentados terroristas del 11 de septiembre.
Además de los sistemas antiaéreos, los misiles Tomahawk y las bombas guiadas por satélite han sido dirigidas a las bases de mando de los militares afganos que han servido de apoyo a la infraestructura terrorista, así como algunos de los campamentos e instalaciones de los seguidores de Osama Ben Laden. El propósito de los bombardeos es tener la capacidad de maniobra terrestre y de sobrevolar Afganistán sin la amenaza de la defensa antiaérea. Los bombardeos podrán prolongarse varios días, en función de los resultados de la primera oleada de bombas, que no iban dirigidas directamente a matar a Ben Laden.
Estados Unidos desconoce la ubicación de Ben Laden, pero el objetivo a corto plazo es destruir los campos de entrenamiento utilizados por los terroristas y la infraestructura de la red Al Qaeda. Además, EEUU pretende claramente castigar al régimen de los talibán por respaldar la infraestructura terrorista de Ben Laden y no haber cumplido con ninguna de las exigencias de la Casa Blanca.
Potenciar a la Alianza del Norte
Según analistas militares, el Pentágono puede conseguir con enorme facilidad una abrumadora superioridad aérea, aunque es posible que los bombardeos continúen varios días. La clave está en la campaña terrestre en una orografía enormemente complicada y en la que fue derrotado el entonces todopoderoso Imperio Británico del siglo XIX y más recientemente la Unión Soviética, en 1979-89.
El Pentágono cuenta en el terreno con un primer aliado, la Alianza del Norte, y pretende conseguir la colaboración de la población afgana contraria al régimen talibán con el envío con aviones de transportes de ayuda humanitaria. Las unidades de operaciones especiales, como los "boinas verdes" y las fuerzas de la Décima División de Montaña, que ha enviado 1.000 hombres a Uzbekistán, tendrán un papel predominante en esa fase posterior que puede comenzar en cualquier momento. En varias ocasiones, Bush ha dicho que obligará a los terroristas a salir de sus cuevas y precisamente esa será la misión de las unidades de infantería de EEUU en un terreno que los afganos conocen a la perfección.
El líder demócrata en la Cámara de Representantes, Richard Gephardt, a quien Bush informó con antelación del comienzo de los bombardeos, señaló que las operaciones terrestres se llevarán a cabo con pequeñas unidades de gran movilidad. "Esto no es la Guerra del Golfo, ni con grandes movimientos de tropas. Es una guerra bien diferente", señaló Gephardt. En esa segunda fase, el apoyo logístico será vital para EEUU y por ello el secretario de Defensa viajó a Uzbekistán para conseguir los aeródromos e infraestructura de esta ex república soviética que fue utilizada por Moscú como punto clave en la guerra contra Afganistán.
Desde Uzbekistán y otros puntos de los países limítrofes, las unidades de intervención rápida de EEUU estarán en condiciones de lanzar rápidos ataques a la búsqueda y captura de Bin Laden y sus principales lugartenientes que pueden estar escondidos en cualquier de las miles de cuevas y refugios de las montañas de Afganistán.
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En la operación militar han participado buques, submarinos y superbombarderos, que han lanzado más de 50 misiles Tomahawk y bombas guiadas de alta precisión. Sin embargo, la radio talibán, captada en Londres, ha asegurado que "gracias a Dios no se produjo ninguna víctima ni tampoco daños materiales (a pesar de que) Estados Unidos y sus aliados fomentaron su acto sedicioso anoche y lanzaron un ataque aéreo en nuestra tierra islámica sagrada".
150 objetivos alcanzados
Cerca de 150 objetivos fueron destruidos total o parcialmente en Afganistán durante la primera noche de bombardeos de EEUU y Gran Bretaña contra instalaciones del régimen talibán, según ha informado la agencia rusa Interfax. Entretanto, la red de satélites y aviones espías no tripulados norteamericanos transmitirán al Pentágono las imágenes de los objetivos alcanzados.
La agencia citó "fuentes informadas en Moscú", según las cuales, los ataques aéreos se reanudarán este lunes al caer la noche. Poco después del comienzo de los ataques, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia hizo pública una declaración, en la que afirmó que los bombardeos contra la red terrorista internacional en Afganistán "es conforme a la Carta de Naciones Unidas".
"La comunidad mundial está unida en el criterio de que la amenaza a la paz y seguridad internacional causada por actos terroristas debe ser contrarrestada por todos los medios disponibles", añadió la diplomacia rusa. El Ministerio de Asuntos Exteriores señaló que bajo el régimen talibán, "Afganistán se ha convertido en el centro mundial del terrorismo y extremismo, así como de producción y exportación ilegal de drogas".
Satélites y aviones de reconocimiento
La red de satélites y los aviones espía no tripulados transmitirán este lunes al Pentágono las imágenes de los daños de los objetivos bombardeados en Afganistán, para determinar si conviene proseguir con el lanzamiento de más bombas o pasar a una segunda fase en la campaña bélica contra el terrorismo.
El Pentágono ha movilizado lo más avanzado de su arsenal, como los bombarderos B-1 y B-2 y los misiles Tomahawk, para destruir los sistemas de defensa aérea, las redes de comunicación y los pocos aviones Mig-21 de Afganistán. Dos submarinos, uno de ellos británico, con capacidad para lanzar misiles de crucero, los portaaviones Carl Vison y Enterprise y los superbombarderos B-1, B-2 y B-52 volverán a estar este lunes en condiciones de lanzar nuevos ataques. Aunque la meteorología, con cielos despejados en la mayoría de Afganistán, favorece a los bombardeos, el Pentágono puede proseguir con o sin buen tiempo la destrucción de los objetivos elegidos.
Anular las defensas antiaéreas
A diferencia de los bombardeos en la guerra del Golfo Pérsico, EEUU tiene ahora un sistema de satélites que pueden guiar las "bombas inteligentes" hasta los objetivos de los talibanes. El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, aclaró que estos objetivos habían sido seleccionados mucho antes incluso de los atentados terroristas del 11 de septiembre.
Además de los sistemas antiaéreos, los misiles Tomahawk y las bombas guiadas por satélite han sido dirigidas a las bases de mando de los militares afganos que han servido de apoyo a la infraestructura terrorista, así como algunos de los campamentos e instalaciones de los seguidores de Osama Ben Laden. El propósito de los bombardeos es tener la capacidad de maniobra terrestre y de sobrevolar Afganistán sin la amenaza de la defensa antiaérea. Los bombardeos podrán prolongarse varios días, en función de los resultados de la primera oleada de bombas, que no iban dirigidas directamente a matar a Ben Laden.
Estados Unidos desconoce la ubicación de Ben Laden, pero el objetivo a corto plazo es destruir los campos de entrenamiento utilizados por los terroristas y la infraestructura de la red Al Qaeda. Además, EEUU pretende claramente castigar al régimen de los talibán por respaldar la infraestructura terrorista de Ben Laden y no haber cumplido con ninguna de las exigencias de la Casa Blanca.
Potenciar a la Alianza del Norte
Según analistas militares, el Pentágono puede conseguir con enorme facilidad una abrumadora superioridad aérea, aunque es posible que los bombardeos continúen varios días. La clave está en la campaña terrestre en una orografía enormemente complicada y en la que fue derrotado el entonces todopoderoso Imperio Británico del siglo XIX y más recientemente la Unión Soviética, en 1979-89.
El Pentágono cuenta en el terreno con un primer aliado, la Alianza del Norte, y pretende conseguir la colaboración de la población afgana contraria al régimen talibán con el envío con aviones de transportes de ayuda humanitaria. Las unidades de operaciones especiales, como los "boinas verdes" y las fuerzas de la Décima División de Montaña, que ha enviado 1.000 hombres a Uzbekistán, tendrán un papel predominante en esa fase posterior que puede comenzar en cualquier momento. En varias ocasiones, Bush ha dicho que obligará a los terroristas a salir de sus cuevas y precisamente esa será la misión de las unidades de infantería de EEUU en un terreno que los afganos conocen a la perfección.
El líder demócrata en la Cámara de Representantes, Richard Gephardt, a quien Bush informó con antelación del comienzo de los bombardeos, señaló que las operaciones terrestres se llevarán a cabo con pequeñas unidades de gran movilidad. "Esto no es la Guerra del Golfo, ni con grandes movimientos de tropas. Es una guerra bien diferente", señaló Gephardt. En esa segunda fase, el apoyo logístico será vital para EEUU y por ello el secretario de Defensa viajó a Uzbekistán para conseguir los aeródromos e infraestructura de esta ex república soviética que fue utilizada por Moscú como punto clave en la guerra contra Afganistán.
Desde Uzbekistán y otros puntos de los países limítrofes, las unidades de intervención rápida de EEUU estarán en condiciones de lanzar rápidos ataques a la búsqueda y captura de Bin Laden y sus principales lugartenientes que pueden estar escondidos en cualquier de las miles de cuevas y refugios de las montañas de Afganistán.
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