L. D. / EFE.-
Tras las violentas manifestaciones de los dos últimos días en varias localidades paquistaníes, los trabajadores de organizaciones humanitarias han limitado drásticamente sus actividades, especialmente en la región de Quetta. En esta zona, la restricción de movimientos ha afectado más a los equipos internacionales, por lo que la mayoría de los trabajos están siendo ejecutados por personal local.
También se han producido, sin embargo, ataques contra cooperantes tanto nacionales como internacionales en los alrededores de Peshawar: en Hangu, Landi Kotal y Bajuar. Los continuos incidentes demuestran la inseguridad de las agencias que operan en áreas tribales donde el Gobierno ha identificado posibles lugares para emplazar campos de refugiados temporales. Pese a ello, ACNUR sigue trabajando en la preparación de campos de refugiados tanto en Quetta -donde su oficina fue atacada el lunes aunque no sufrió daños graves- como en Peshawar.
Representantes de ACNUR se han reunido con autoridades de Queta, que se han comprometido a mejorar la seguridad de las oficinas de la ONU en esta región y de los equipos en el terreno. También el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) continúa trabajando con cierta normalidad en Peshawar, aunque con mayores problemas en Queta, ha explicado la portavoz para Asia de la organización, Macarena Aguilar.
Según empleados locales del CICR encargados de la distribución de medicinas y alimentos, la situación más preocupante es la que existe en el interior del país, en Mazar-i-Shariff, donde en los últimos días ha llegado un gran número de desplazados internos que requieren ayuda urgente.
El CICR prepara un convoy con ayuda médica en Peshawar que estará listo para enviar en los próximos días, aunque se desconoce cuándo podrá entrar en Afganistán.
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También se han producido, sin embargo, ataques contra cooperantes tanto nacionales como internacionales en los alrededores de Peshawar: en Hangu, Landi Kotal y Bajuar. Los continuos incidentes demuestran la inseguridad de las agencias que operan en áreas tribales donde el Gobierno ha identificado posibles lugares para emplazar campos de refugiados temporales. Pese a ello, ACNUR sigue trabajando en la preparación de campos de refugiados tanto en Quetta -donde su oficina fue atacada el lunes aunque no sufrió daños graves- como en Peshawar.
Representantes de ACNUR se han reunido con autoridades de Queta, que se han comprometido a mejorar la seguridad de las oficinas de la ONU en esta región y de los equipos en el terreno. También el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) continúa trabajando con cierta normalidad en Peshawar, aunque con mayores problemas en Queta, ha explicado la portavoz para Asia de la organización, Macarena Aguilar.
Según empleados locales del CICR encargados de la distribución de medicinas y alimentos, la situación más preocupante es la que existe en el interior del país, en Mazar-i-Shariff, donde en los últimos días ha llegado un gran número de desplazados internos que requieren ayuda urgente.
El CICR prepara un convoy con ayuda médica en Peshawar que estará listo para enviar en los próximos días, aunque se desconoce cuándo podrá entrar en Afganistán.
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