L. D. / EFE.-
Novartis ha iniciado una investigación y sometió al empleado a investigación médica, cuyos resultados no podrán darse a conocer antes del próximo 19 de octubre, ha informado la empresa en un comunicado. Según la multinacional suiza, aunque no parece probable una relación entre ese suceso y los casos de ántrax en Norteamérica, se ha decidido tomar medidas de precaución.
Así se ha investigado la posibilidad de que otros empleados de Novartis hayan podido entrar en contacto con la sustancia sospechosa y se ha informado a las autoridades de la ciudad de Basilea.
El aeropuerto de Tom Jobim en Río de Janeiro también ha sido escenario de un episodio de miedo a los ataques químicos. El vuelo LH 500 con destino a Frankfurt ha sido retrasado después de que el personal de limpieza encontrara tres gramos de una sustancia sospechosa bajo un asiento de clase turista en un avión de Lufthansa.
El consulado de EEUU en Melbourne ha sido desalojado tras descubrirse un producto químico en una carta. También en el aeropuerto de Sydney se encendió una alerta por ántrax, que finalmente fue desmentida.
En Australia más de 20.000 médicos de medicina general y todos los hospitales del país fueron alertados, tras las alarmas desatadas, que han afectado a 16 edificios y han resultado ser falsas. El Gobierno ha tratado de tranquilizar a sus ciudadanos y ha asegurado que cuenta con planes para enfrentarse al “bioterrorismo”.
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Así se ha investigado la posibilidad de que otros empleados de Novartis hayan podido entrar en contacto con la sustancia sospechosa y se ha informado a las autoridades de la ciudad de Basilea.
El aeropuerto de Tom Jobim en Río de Janeiro también ha sido escenario de un episodio de miedo a los ataques químicos. El vuelo LH 500 con destino a Frankfurt ha sido retrasado después de que el personal de limpieza encontrara tres gramos de una sustancia sospechosa bajo un asiento de clase turista en un avión de Lufthansa.
El consulado de EEUU en Melbourne ha sido desalojado tras descubrirse un producto químico en una carta. También en el aeropuerto de Sydney se encendió una alerta por ántrax, que finalmente fue desmentida.
En Australia más de 20.000 médicos de medicina general y todos los hospitales del país fueron alertados, tras las alarmas desatadas, que han afectado a 16 edificios y han resultado ser falsas. El Gobierno ha tratado de tranquilizar a sus ciudadanos y ha asegurado que cuenta con planes para enfrentarse al “bioterrorismo”.
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