L. D. / EFE.-
Ferrer y Green, que se disputaron la candidatura demócrata, se reunieron tres veces entre el jueves y el viernes, y sorprendieron con la convocatoria de una conferencia de prensa conjunta, en la que invocaron “la unidad” del partido. Este anuncio ocurre además en medio de la polémica surgida por las dudas sobre un mal recuesto de votos en las primarias, lo que provocó que los asesores de campaña del puertorriqueño exigieran un recuento “voto por voto” y no descartaran acudir a los tribunales para impugnar el primer recuento.
Ferrer había señalado incluso que no reconocía a un candidato demócrata hasta que la Junta Electoral certificara un ganador de la contienda, durante la cual Green fue acusado de racista por la campaña negativa que realizó en contra del puertorriqueño. Ferrer reiteró que sólo después de que la Junta certificara un ganador, decidiría si apoyaba la campaña de Green o seguía por su cuenta, pero este viernes cambió su postura y respaldó al actual Defensor del Pueblo.
El recuento no oficial de los votos en las pasadas primarias colocó a Green como el ganador de la contienda con el 52 por ciento de apoyo electoral y a Ferrer con el 48 por ciento, con una diferencia de unos 30.000 sufragios. Sin embargo, al hacer otro recuento la Junta Electoral, esa diferencia se redujo a unos 18.000 votos. Green se tiene que enfrentar en noviembre al candidato republicano Michael Bloomberg a quien, según las últimas encuestas, le aventaja en intención de voto por un margen de más de 15 puntos.
Green se desligó de la campaña que se realizó en las comunidades blancas, donde se distribuyó propaganda que mostraban a Ferrer junto al reverendo negro Al Sharpton, y que implicaban que si el boricua ganaba la contienda, Sharpton sería realmente el alcalde. Esta campaña se llevó a cabo las últimas dos semanas antes de la segunda vuelta y los asesores de Ferrer achacan la derrota del actual presidente del condado de El Bronx precisamente a los efectos de la campaña.
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Ferrer había señalado incluso que no reconocía a un candidato demócrata hasta que la Junta Electoral certificara un ganador de la contienda, durante la cual Green fue acusado de racista por la campaña negativa que realizó en contra del puertorriqueño. Ferrer reiteró que sólo después de que la Junta certificara un ganador, decidiría si apoyaba la campaña de Green o seguía por su cuenta, pero este viernes cambió su postura y respaldó al actual Defensor del Pueblo.
El recuento no oficial de los votos en las pasadas primarias colocó a Green como el ganador de la contienda con el 52 por ciento de apoyo electoral y a Ferrer con el 48 por ciento, con una diferencia de unos 30.000 sufragios. Sin embargo, al hacer otro recuento la Junta Electoral, esa diferencia se redujo a unos 18.000 votos. Green se tiene que enfrentar en noviembre al candidato republicano Michael Bloomberg a quien, según las últimas encuestas, le aventaja en intención de voto por un margen de más de 15 puntos.
Green se desligó de la campaña que se realizó en las comunidades blancas, donde se distribuyó propaganda que mostraban a Ferrer junto al reverendo negro Al Sharpton, y que implicaban que si el boricua ganaba la contienda, Sharpton sería realmente el alcalde. Esta campaña se llevó a cabo las últimas dos semanas antes de la segunda vuelta y los asesores de Ferrer achacan la derrota del actual presidente del condado de El Bronx precisamente a los efectos de la campaña.
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