L. D.-
Desde que consiguió huir el pasado diciembre de la operación realizada por la Policía alemana contra el grupo terrorista del que era jefe, Mohamed Bensakhria ha estado escondido en diferentes países europeos. Pero en Alicante no logró pasar inadvertido. Llegó a esta ciudad hace aproximadamente una semana y la Policía, aunque el terrorista tenía una furgoneta con matrícula francesa, dice que no ha podido averiguar de dónde procedía. En la capital levantina, no tardó mucho tiempo en ponerse en contacto con simpatizantes del grupo terrorista argelino Salafista, una escisión del GIA.
La información de que dispone la Policía sobre estos ciudadanos argelinos permitió detectar su presencia al llamarles la atención el trato casi reverencial que los simpatizantes del grupo Salafista tenían con el recién llegado. Se trataba de un comportamiento poco habitual pero no extraño, pues era la típica relación que en estos círculos mantienen los "súbditos" con su "líder". Por lo tanto, el desconocido podía ser un dirigente, según afirmaba el diario ABC.
Advertidos de esta posibilidad, agentes del Servicio Exterior de la Comisaría General de Información intensificaron su trabajo. En apenas tres vigilancias, los policías afianzaron sus hipótesis de que se trataba de un "líder", pese a que Bensakhria se "disfrazó" de inmigrante en apuros económicos. Ante ello, la Policía envió fotografías del sospechoso a sus colegas europeos. La respuesta de los franceses y de los alemanes no tardó en llegar. En un ochenta por ciento se trataba de Mohamed Bensakhria.
Alemania está interesada en él porque se escapó en diciembre y Francia, porque sus autoridades habían dictado una orden de detención internacional al encontrarse al grupo desmantelado un vídeo con imágenes de tres objetivos inminentes: la catedral de Estrasburgo, un mercadillo de esta ciudad y la sede del Parlamento Europeo. Es decir, la cinta recogía la misión encomendada por Osama Ben Laden: atacar a Europa en sus puntos más emblemáticos de la Unión.
Para realizar el último tramo de la huida, que comenzó en diciembre pasado, la Policía sospecha que Bensakhria también iba a contar con el apoyo de algunos de los simpatizantes del grupo Salafista que residen entre Alicante y Murcia. Para ello, ya disponía de documentación italiana falsificada. Como dicha documentación era su más preciado tesoro para conseguir huir, el terrorista la ocultó en un agujero de una pared de piedra que separaba dos fincas próximas a Alicante. En esta zona durmió varios días en el interior de la furgoneta que tenía y otros, en pensiones. Llegó incluso a pasar una noche en la playa.
Con información de agencias y del diario ABC.
La información de que dispone la Policía sobre estos ciudadanos argelinos permitió detectar su presencia al llamarles la atención el trato casi reverencial que los simpatizantes del grupo Salafista tenían con el recién llegado. Se trataba de un comportamiento poco habitual pero no extraño, pues era la típica relación que en estos círculos mantienen los "súbditos" con su "líder". Por lo tanto, el desconocido podía ser un dirigente, según afirmaba el diario ABC.
Advertidos de esta posibilidad, agentes del Servicio Exterior de la Comisaría General de Información intensificaron su trabajo. En apenas tres vigilancias, los policías afianzaron sus hipótesis de que se trataba de un "líder", pese a que Bensakhria se "disfrazó" de inmigrante en apuros económicos. Ante ello, la Policía envió fotografías del sospechoso a sus colegas europeos. La respuesta de los franceses y de los alemanes no tardó en llegar. En un ochenta por ciento se trataba de Mohamed Bensakhria.
Alemania está interesada en él porque se escapó en diciembre y Francia, porque sus autoridades habían dictado una orden de detención internacional al encontrarse al grupo desmantelado un vídeo con imágenes de tres objetivos inminentes: la catedral de Estrasburgo, un mercadillo de esta ciudad y la sede del Parlamento Europeo. Es decir, la cinta recogía la misión encomendada por Osama Ben Laden: atacar a Europa en sus puntos más emblemáticos de la Unión.
Para realizar el último tramo de la huida, que comenzó en diciembre pasado, la Policía sospecha que Bensakhria también iba a contar con el apoyo de algunos de los simpatizantes del grupo Salafista que residen entre Alicante y Murcia. Para ello, ya disponía de documentación italiana falsificada. Como dicha documentación era su más preciado tesoro para conseguir huir, el terrorista la ocultó en un agujero de una pared de piedra que separaba dos fincas próximas a Alicante. En esta zona durmió varios días en el interior de la furgoneta que tenía y otros, en pensiones. Llegó incluso a pasar una noche en la playa.
Con información de agencias y del diario ABC.
