L. D. / EFE.-
El portavoz del Ministerio, coronel Kamil Yabárov, ha informado del acuerdo firmado el lunes en esta capital para borrar una de las más amenazantes pesadillas ecológicas y sanitarias que legó la caída de la URSS hace diez años. “El acuerdo trata de la no proliferación y no producción de armas biológicas y tiene un apartado referente a la isla de Vozrodhdenie”, ha manifestado Yabárov.
En esa isla, compartida ahora por Uzbekistán y Kazajistán y cuyo nombre se traduce por Renacimiento, se enterraron entre 1988 y 1992 centenares de toneladas de esporas de una potente cepa de Bacillus anthracis, bacteria que produce la enfermedad del carbunco. Algunas de las esporas siguen vivas pese a que se rociaron dos veces con lejía y se guardaron en pozos bajo tierra en voluminosos cilindros de acero de 250 litros de capacidad, según fuentes norteamericanas, rusas y de otros países ex soviéticos.
Científicos norteamericanos que desde 1997 han inspeccionado las instalaciones de la isla hallaron esporas virulentas en seis de los once pozos construidos a sólo dos metros de profundidad. Ken Alibek, antiguo subdirector del programa de armas biológicas soviéticas ahora exiliado en EEUU, dijo que la isla del Renacimiento era "el mayor polígono de fabricación y ensayo de agentes patógenos" de la URSS.
El drama del mar de Aral, considerado el mayor desastre ecológico del mundo por su desecación acelerada, que ha unido prácticamente la punta sur de la isla a tierra firme uzbeka, es otro peligro añadido de consecuencias imprevisibles, manifestó Alibek. Con 68.000 kilómetros cuadrados de superficie en los años 60, un desastroso plan soviético de regadío intensivo de campos de algodón redujo el Aral, que según los últimos estudios tiene ahora menos de la mitad de extensión y está dividido en tres lagunas.
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En esa isla, compartida ahora por Uzbekistán y Kazajistán y cuyo nombre se traduce por Renacimiento, se enterraron entre 1988 y 1992 centenares de toneladas de esporas de una potente cepa de Bacillus anthracis, bacteria que produce la enfermedad del carbunco. Algunas de las esporas siguen vivas pese a que se rociaron dos veces con lejía y se guardaron en pozos bajo tierra en voluminosos cilindros de acero de 250 litros de capacidad, según fuentes norteamericanas, rusas y de otros países ex soviéticos.
Científicos norteamericanos que desde 1997 han inspeccionado las instalaciones de la isla hallaron esporas virulentas en seis de los once pozos construidos a sólo dos metros de profundidad. Ken Alibek, antiguo subdirector del programa de armas biológicas soviéticas ahora exiliado en EEUU, dijo que la isla del Renacimiento era "el mayor polígono de fabricación y ensayo de agentes patógenos" de la URSS.
El drama del mar de Aral, considerado el mayor desastre ecológico del mundo por su desecación acelerada, que ha unido prácticamente la punta sur de la isla a tierra firme uzbeka, es otro peligro añadido de consecuencias imprevisibles, manifestó Alibek. Con 68.000 kilómetros cuadrados de superficie en los años 60, un desastroso plan soviético de regadío intensivo de campos de algodón redujo el Aral, que según los últimos estudios tiene ahora menos de la mitad de extensión y está dividido en tres lagunas.
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