L. D. / Agencias.-
Se trata de un intento por retomar la normalidad, mientras la prensa estadounidense alerta sobre la posibilidad de otros cinco casos de la enfermedad. El Capitolio, la pieza arquitectónica central del complejo de edificios que integran el Congreso de EE UU, no ha sufrido ninguna amenaza y dista varios centenares de metros de cualquiera de los edificios de oficinas en los que se ha detectado la presencia de bacterias.
En total, son cuatro las oficinas cerradas, dos en el Senado y otras dos en la Cámara de Representantes, en las que personal especializado en labores de descontaminación están trabajando para eliminar el riesgo de contagio. Las cámaras abrirán el martes, la fecha que se preveía incluso antes de registrarse este domingo la presencia de ántrax en la Cámara de Representantes. Ambas cámaras, en sesiones conjuntas, tienen previsto ratificar la ley antiterrorista que ya ha recibido luz verde en cada una de las cámaras por separado.
Otros cinco posibles casos
Mientras tanto, la prensa estadounidense alerta sobre otros cinco posibles casos de ántrax en el país. Según la cadena CNN, que cita fuentes del Departamento de Salud, funcionarios sanitarios investigaban este domingo estos posibles casos, después de que un empleado de correos cayera gravemente enfermo en Washington.
Uno de los casos investigados ha sido el de un trabajador "vinculado" al centro de distribución postal donde enfermó dicho empleado, que resultó afectado afectado por la variante pulmonar del carbunco. La cadena de televisión señala también que 13 de 23 pruebas en otro centro de procesamiento de correos en Hamilton, Nueva Jersey, donde dos trabajadores ya han contraído ántrax cutáneo, habían dado positivo a las pruebas para la bacteria.
Continuaban además los exámenes en el depósito de Nueva Jersey, a través del cual fueron enviadas cartas contaminadas al líder de la mayoría demócrata del Senado, Tom Daschle, en Washington, y al presentador de la cadena televisiva NBC Tom Brokaw, en Nueva York.
Nueve personas han sido diagnosticadas con ántrax en EEUU, y tres de ellas tienen la variante pulmonar, la más grave de esta enfermedad. Docenas más han estado expuestas en los ataques bioterroristas a través de correspondencia en Florida, Washington, Nueva York y Nueva Jersey y están siendo objeto de tratamiento preventivo con antibióticos.
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En total, son cuatro las oficinas cerradas, dos en el Senado y otras dos en la Cámara de Representantes, en las que personal especializado en labores de descontaminación están trabajando para eliminar el riesgo de contagio. Las cámaras abrirán el martes, la fecha que se preveía incluso antes de registrarse este domingo la presencia de ántrax en la Cámara de Representantes. Ambas cámaras, en sesiones conjuntas, tienen previsto ratificar la ley antiterrorista que ya ha recibido luz verde en cada una de las cámaras por separado.
Otros cinco posibles casos
Mientras tanto, la prensa estadounidense alerta sobre otros cinco posibles casos de ántrax en el país. Según la cadena CNN, que cita fuentes del Departamento de Salud, funcionarios sanitarios investigaban este domingo estos posibles casos, después de que un empleado de correos cayera gravemente enfermo en Washington.
Uno de los casos investigados ha sido el de un trabajador "vinculado" al centro de distribución postal donde enfermó dicho empleado, que resultó afectado afectado por la variante pulmonar del carbunco. La cadena de televisión señala también que 13 de 23 pruebas en otro centro de procesamiento de correos en Hamilton, Nueva Jersey, donde dos trabajadores ya han contraído ántrax cutáneo, habían dado positivo a las pruebas para la bacteria.
Continuaban además los exámenes en el depósito de Nueva Jersey, a través del cual fueron enviadas cartas contaminadas al líder de la mayoría demócrata del Senado, Tom Daschle, en Washington, y al presentador de la cadena televisiva NBC Tom Brokaw, en Nueva York.
Nueve personas han sido diagnosticadas con ántrax en EEUU, y tres de ellas tienen la variante pulmonar, la más grave de esta enfermedad. Docenas más han estado expuestas en los ataques bioterroristas a través de correspondencia en Florida, Washington, Nueva York y Nueva Jersey y están siendo objeto de tratamiento preventivo con antibióticos.
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