L. D. / EFE.
- El Gobierno y la Cámara Baja conseguirán un mandato de tres año, pero los senadores son elegidos por el doble. Tal y como dicta la normativa electoral, las comicios se celebran en sábado, y los 7.700 colegios electorales abrirán a las 8.00 hora local hasta las 18.00, momento en que comenzará el recuento y los datos se enviarán electrónicamente al Centro de Recuento en Canberra.
Australia ha sido históricamente uno de los países más avanzados en la introducción de métodos democráticos: el estado de Victoria introdujo el voto secreto en 1856; el Parlamento nacional fue el primero en ser elegido mediante el sufragio universal masculino; las mujeres pudieron votar en 1903 y el Senado fue la primera Cámara Alta elegida por voto directo.
Sin embargo, el sistema electoral es controvertido, como la obligatoriedad a votar introducido por el Senado australiano en 1924 y aún vigente.
El sistema de voto requiere que se elija un candidato por circunscripción y marcar una segunda preferencia, que puede ser la que propone el partido al que se vota. Cada formación política decide qué preferencias propondrá a sus electores en función de los acuerdos alcanzados con los demás partidos para apoyar determinadas políticas o principios en el Legislativo.
Esta segunda preferencia es, en muchas ocasiones, decisiva para inclinar la balanza entre la coalición liberal-conservadora y el Partido Laborista, las dos formaciones mayoritarias que se alternan en el Gobierno, ya que otorga cierta influencia a los partidos minoritarios y a los candidatos independientes. Si ninguno de los candidatos consigue superar el 50 por ciento de los votos de la circunscripción, entonces se sumarán a los conseguidos las preferencias expresadas por los votantes.
Para que los votantes tengan claro el procedimiento, la Comisión Electoral ha enviado a los más de siete millones de hogares, en todo el país, un folleto explicativo sobre cómo votar y señalar las preferencias. Otro asunto controvertido es la duración del mandato, que para algunos debiera ser de cuatro años en vez de tres. En los comicios de este sábado, la coalición Liberal-Nacional se presenta a la reelección, a gobernar por un tercer mandato consecutivo, mientras que el laborismo acude como la alternativa a recuperar el poder que perdió en 1996.
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Australia ha sido históricamente uno de los países más avanzados en la introducción de métodos democráticos: el estado de Victoria introdujo el voto secreto en 1856; el Parlamento nacional fue el primero en ser elegido mediante el sufragio universal masculino; las mujeres pudieron votar en 1903 y el Senado fue la primera Cámara Alta elegida por voto directo.
Sin embargo, el sistema electoral es controvertido, como la obligatoriedad a votar introducido por el Senado australiano en 1924 y aún vigente.
El sistema de voto requiere que se elija un candidato por circunscripción y marcar una segunda preferencia, que puede ser la que propone el partido al que se vota. Cada formación política decide qué preferencias propondrá a sus electores en función de los acuerdos alcanzados con los demás partidos para apoyar determinadas políticas o principios en el Legislativo.
Esta segunda preferencia es, en muchas ocasiones, decisiva para inclinar la balanza entre la coalición liberal-conservadora y el Partido Laborista, las dos formaciones mayoritarias que se alternan en el Gobierno, ya que otorga cierta influencia a los partidos minoritarios y a los candidatos independientes. Si ninguno de los candidatos consigue superar el 50 por ciento de los votos de la circunscripción, entonces se sumarán a los conseguidos las preferencias expresadas por los votantes.
Para que los votantes tengan claro el procedimiento, la Comisión Electoral ha enviado a los más de siete millones de hogares, en todo el país, un folleto explicativo sobre cómo votar y señalar las preferencias. Otro asunto controvertido es la duración del mandato, que para algunos debiera ser de cuatro años en vez de tres. En los comicios de este sábado, la coalición Liberal-Nacional se presenta a la reelección, a gobernar por un tercer mandato consecutivo, mientras que el laborismo acude como la alternativa a recuperar el poder que perdió en 1996.
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