L. D. / Agencias.-
Los talibanes, sin embargo, han desmentido la toma del aeródromo de su feudo y han asegurado que "no hay problema". Kabul amaneció desierta. No había señales de soldados talibanes en las calles, las oficinas de la milicia estaban desiertas y algunas de ellas fueron saqueadas. Millones de dólares desaparecieron del principal mercado de cambio de la capital.
Las principales unidades militares de la Alianza del Norte permanecen en las afueras de Kabul, según ha indicado un comandante de la oposición, quien añadió que el primer destacamento que entró en la ciudad tenía como misión impedir actos de pillaje y erradicar los focos de resistencia talibán. "No hemos autorizado a nuestros “muyahidín” a entrar en la ciudad. Sólo hemos enviado fuerzas de policía", declaró el comandante Gul Haider, desde las montañas aledañas a la ciudad.
Sin embargo, algunos soldados aseguran que han ocupado edificios clave del Gobierno afgano y que persiguen a los talibán en su huida hacia el oeste. Con fotos del comandante Ahmed Sha Masud en sus vehículos, las fuerzas opositoras entraron casi sin oposición en la capital afgana tras romper las líneas de defensa talibanes durante la jornada del lunes, y tomaron varios edificios del gobierno y las calles de la ciudad. Al amanecer de este martes solo se oía ya el esporádico ruido producido por armas ligeras en los alrededores de la capital, pero parecía claro que la resistencia talibán estaba retirándose hacia su feudo de Kandahar.
Las tropas defensoras habían estado abandonando la ciudad durante toda la noche del lunes, viajando hacia el sur en camiones y camionetas que se dirigían hacia el sur. Se cree que los talibanes buscan ahora hacerse fuertes en Kandahar, ciudad del sur considerada como su feudo en la que vive el jefe supremo del movimiento, el mulá Mohamed Omar, y donde se cree que se esconde el terrorista saudí Osama ben Laden.
El ministro de Exteriores del gobierno afgano en el exilio, Abdullah Abdullah, también confirmó que "los ministros y funcionarios han huido de Kabul", aunque advirtió de que "los extranjeros y grupos terroristas en Kabul están preparándose para las luchas callejeras". Abdullah se refería a los miles de voluntarios árabes y paquistaníes que luchan al lado de los talibanes y que han plantado una dura lucha a las fuerzas opositoras en jornadas precedentes. También dijo Abdullah que "no queremos más luchas en Kabul (donde) los civiles ya han sufrido mucho".
En los años 1992-94 se calcula que 50.000 personas murieron en Kabul por las disputas entre los comandantes de la ahora Alianza del Norte por el control de la ciudad, y por las luchas que siguieron entre éstos y los talibanes. El avance de las tropas de la Alianza ha sido imparable desde que el pasado viernes cayera la estratégica ciudad de Mazar i Sharif, en el norte del país, después de semanas de duros combates en los que se llegó a dudar de la capacidad militar de la alianza.
El embajador afgano en Islamabad, Abdusalam Zaef, citado por la agencia Afghan Islamic Press, próxima a los talibanes, desmintió las informaciones a las que calificó de "falsas y sin fundamento", y dijo que "por el contrario, nuestras fuerzas han reforzado sus líneas (de defensa)". Desde Pakistán, el gobierno aún no se ha pronunciado sobre la toma de Kabul, aunque en días pasados había pedido que las fuerzas opositoras no avanzasen hacia la ciudad mientras no hubiera un acuerdo político para la formación de un gobierno de amplia base.
También ha caído en poder de la oposición antitalibán la provincia de Nimruz, fronteriza con Irán y próxima a Herat, según la CNN. La AIP ha informado además de que los “muyahidín” avanzan por la carretera que une Kabul con Jalalabad, en el este del país. Jalalabad está rodeada de campos de entrenamiento de Al Qaeda. La agencia indica que los talibán han concentrado sus fuerzas en Sarobi, a unos 70 kilómetros de Kabul.
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Las principales unidades militares de la Alianza del Norte permanecen en las afueras de Kabul, según ha indicado un comandante de la oposición, quien añadió que el primer destacamento que entró en la ciudad tenía como misión impedir actos de pillaje y erradicar los focos de resistencia talibán. "No hemos autorizado a nuestros “muyahidín” a entrar en la ciudad. Sólo hemos enviado fuerzas de policía", declaró el comandante Gul Haider, desde las montañas aledañas a la ciudad.
Sin embargo, algunos soldados aseguran que han ocupado edificios clave del Gobierno afgano y que persiguen a los talibán en su huida hacia el oeste. Con fotos del comandante Ahmed Sha Masud en sus vehículos, las fuerzas opositoras entraron casi sin oposición en la capital afgana tras romper las líneas de defensa talibanes durante la jornada del lunes, y tomaron varios edificios del gobierno y las calles de la ciudad. Al amanecer de este martes solo se oía ya el esporádico ruido producido por armas ligeras en los alrededores de la capital, pero parecía claro que la resistencia talibán estaba retirándose hacia su feudo de Kandahar.
Las tropas defensoras habían estado abandonando la ciudad durante toda la noche del lunes, viajando hacia el sur en camiones y camionetas que se dirigían hacia el sur. Se cree que los talibanes buscan ahora hacerse fuertes en Kandahar, ciudad del sur considerada como su feudo en la que vive el jefe supremo del movimiento, el mulá Mohamed Omar, y donde se cree que se esconde el terrorista saudí Osama ben Laden.
El ministro de Exteriores del gobierno afgano en el exilio, Abdullah Abdullah, también confirmó que "los ministros y funcionarios han huido de Kabul", aunque advirtió de que "los extranjeros y grupos terroristas en Kabul están preparándose para las luchas callejeras". Abdullah se refería a los miles de voluntarios árabes y paquistaníes que luchan al lado de los talibanes y que han plantado una dura lucha a las fuerzas opositoras en jornadas precedentes. También dijo Abdullah que "no queremos más luchas en Kabul (donde) los civiles ya han sufrido mucho".
En los años 1992-94 se calcula que 50.000 personas murieron en Kabul por las disputas entre los comandantes de la ahora Alianza del Norte por el control de la ciudad, y por las luchas que siguieron entre éstos y los talibanes. El avance de las tropas de la Alianza ha sido imparable desde que el pasado viernes cayera la estratégica ciudad de Mazar i Sharif, en el norte del país, después de semanas de duros combates en los que se llegó a dudar de la capacidad militar de la alianza.
El embajador afgano en Islamabad, Abdusalam Zaef, citado por la agencia Afghan Islamic Press, próxima a los talibanes, desmintió las informaciones a las que calificó de "falsas y sin fundamento", y dijo que "por el contrario, nuestras fuerzas han reforzado sus líneas (de defensa)". Desde Pakistán, el gobierno aún no se ha pronunciado sobre la toma de Kabul, aunque en días pasados había pedido que las fuerzas opositoras no avanzasen hacia la ciudad mientras no hubiera un acuerdo político para la formación de un gobierno de amplia base.
También ha caído en poder de la oposición antitalibán la provincia de Nimruz, fronteriza con Irán y próxima a Herat, según la CNN. La AIP ha informado además de que los “muyahidín” avanzan por la carretera que une Kabul con Jalalabad, en el este del país. Jalalabad está rodeada de campos de entrenamiento de Al Qaeda. La agencia indica que los talibán han concentrado sus fuerzas en Sarobi, a unos 70 kilómetros de Kabul.
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