L. D / EFE.-
El portavoz protestante Mark Coulter confirmó este sábado que sus representados acordaron revocar las protestas contra la escuela de primaria femenina de la Santa Cruz a cambio de medidas para garantizar la seguridad de la zona. Los habitantes de Glenbryn se habían opuesto al paso de los padres y alumnas del colegio porque se consideraban intimidados por sus vecinos católicos.
Coulter señaló que las manifestaciones cesaron para comprobar que las medidas acordadas -instalación de circuitos cerrados de televisión y más patrullas policiales, entre otras- “funcionan” y para “entrar en diálogo con la comunidad nacionalista”. La decisión unionista fue adoptada gracias a la mediación del ministro principal de Irlanda del Norte, el unionista David Trimble, y su lugarteniente, el nacionalista Mark Durkan.
El director de la escuela de la Santa Cruz, el sacerdote Aiden Troy, se felicitó por la medida y expresó su esperanza de que el fin de las hostilidades “sea el comienzo de una vida nueva y mejor para todos”. Desde Dublín, el primer ministro irlandés, Bertie Ahern, también se mostró satisfecho por la solución de un conflicto que había roto la normalidad y afectado “especialmente a las niñas”.
Las protestas diarias se iniciaron a comienzos del pasado septiembre, cuando grupos protestantes trataron de impedir el acceso de padres y alumnas a la escuela. Las manifestaciones degeneraron en una gran tensión y violencia que obligó a la policía norirlandesa a abrir un corredor y escoltar a las escolares en su camino al centro educativo.
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Coulter señaló que las manifestaciones cesaron para comprobar que las medidas acordadas -instalación de circuitos cerrados de televisión y más patrullas policiales, entre otras- “funcionan” y para “entrar en diálogo con la comunidad nacionalista”. La decisión unionista fue adoptada gracias a la mediación del ministro principal de Irlanda del Norte, el unionista David Trimble, y su lugarteniente, el nacionalista Mark Durkan.
El director de la escuela de la Santa Cruz, el sacerdote Aiden Troy, se felicitó por la medida y expresó su esperanza de que el fin de las hostilidades “sea el comienzo de una vida nueva y mejor para todos”. Desde Dublín, el primer ministro irlandés, Bertie Ahern, también se mostró satisfecho por la solución de un conflicto que había roto la normalidad y afectado “especialmente a las niñas”.
Las protestas diarias se iniciaron a comienzos del pasado septiembre, cuando grupos protestantes trataron de impedir el acceso de padres y alumnas a la escuela. Las manifestaciones degeneraron en una gran tensión y violencia que obligó a la policía norirlandesa a abrir un corredor y escoltar a las escolares en su camino al centro educativo.
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