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¿Desató Orson Welles el pánico en EEUU con su 'Guerra de los mundos'?

Es una de las anécdotas más repetidas por los medios sobre su propia historia. Pero fue también, hasta cierto punto, una invención periodística.

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Orson Welles, en 1941 | Cordon Press

El domingo 30 de octubre de 1938, hace 75 años, la cadena de radio CBS emitió un programa de una hora de duración que representaba la novela La guerra de los mundos, de H.G. Wells, en una adaptación escrita y narrada por Orson Welles. Aunque al comienzo de la transmisión se dejó claro que era una obra de ficción, muchos de los oyentes conectaron más tarde, ya que la CBS era una cadena menos popular que la NBC y el programa The Mercury Theater on the Air, que acogió la transmisión, no era especialmente popular. El formato elegido, que consistía en varios boletines informativos especiales que interrumpían otro programa, hizo creer a muchos oyentes que se trataba de una noticia real.

Hasta aquí los hechos sobre los que no existen dudas. Sin embargo, a lo largo de los años se ha extendido el mito de que el pánico fue generalizado, impulsado por las noticias que dieron algunos periódicos al día siguiente. El New York Times, por ejemplo, tituló "Una ola de histeria masiva se apoderó de miles de oyentes radiofónicos por todo el país". El Washington Post afirmó que "durante una hora, un pandemonio histérico se apoderó de la capital de la nación y de la nación entera". Además de ser una noticia demasiado buena para no ser cierta, algunos estudios posteriores han sugerido que la prensa exageró a propósito el impacto del programa por la preocupación de los editores ante la amenaza que para ellos suponía la radio, con el objetivo de que el público pensara que era un medio peligroso.

Sin embargo, aunque la radio ocupaba entonces en los hogares norteamericanos el espacio prominente que más tarde llenaría la televisión, la CBS no era la cadena más popular, con una audiencia mucho menor que la NBC. La mayoría de los oyentes, además, lo tomaron por lo que era: ficción. Y aunque sí fueron numerosas las llamadas a las autoridades locales, existen pocos indicios de que la gente hiciera mucho más.

El propio Orson Welles alimentaría el mito, que vino muy bien a su carrera, afirmando que "las casas quedaron desiertas, las iglesias abarrotadas; desde Nashville a Minneapolis la gente se lamentaba y se rasgaba las vestiduras". Se ha asegurado que hubo gente que se rompió brazos o piernas en la huida, numerosas depresiones nerviosas y hasta suicidios. No existe ninguna constancia de ello. Los tribunales echaron abajo las pocas demandas que hubo por "angustia mental" y la cadena sólo aceptó una reclamación por petición expresa de Welles: un tipo vendió sus zapatos para conseguir dinero para su huida y quiso que la cadena le pagara unos nuevos. Poco parece para un supuesto pánico masivo.

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