Matan a un intruso en la mansión de Trump armado con una escopeta y un bidón de gasolina
El asaltante, de 20 años, fue disparado al apuntar a los agentes que le dieron el alto. El presidente no se encontraba en su finca de Mar-a-Lago.
Agentes del Servicio Secreto han abatido a tiros a un joven que intentaba acceder a Mar-a-Lago, la residencia de Donald Trump en Florida. El individuo iba armado con una escopeta y portaba un bidón de combustible.
El suceso ocurrió de madrugada, cuando el sospechoso fue interceptado en la puerta norte. En ese momento, ni el expresidente ni su esposa Melania se encontraban en el interior de la propiedad, ya que permanecían en Washington.
Según el sheriff de Palm Beach, Ric Bradshaw, los agentes ordenaron al intruso que soltara las armas. Lejos de obedecer, el hombre encañonó a los efectivos con la escopeta, lo que provocó la respuesta inmediata del dispositivo de seguridad.
El FBI ha asumido la investigación del incidente. Medios estadounidenses han identificado al fallecido como Austin Tucker Martin, de 21 años y natural de Carolina del Norte, cuya familia había denunciado su desaparición pocas horas antes de su intento de asalto a la mansión de Trump.
Las autoridades federales indicaron que Martin viajó desde Carolina del Norte hacia el sur en los días previos, y se cree que adquirió la escopeta durante el trayecto, dado que la caja del arma fue hallada en su vehículo tras el tiroteo. Según algunos medios, Tucker había montado una pequeña empresa de arte enfocada en dibujos y acuarelas hechos a mano de campos de golf de su zona, con poca actividad o interacción pública en redes sociales que pueda aclarar sus motivos.
Desde la Casa Blanca se ha destacado la actuación del Servicio Secreto. Su portavoz ha subrayado la rapidez con la que se actuó para neutralizar a un loco armado que pretendía irrumpir en la vivienda del mandatario.
Los dos intentos de magnicidio anteriores
Este intento de atentado se suma a los dos que sufrió en campaña electoral. El 3 de julio de 2024, Thomas Matthew Crooks disparó con un rifle desde un tejado cercano a un mitin en Butler, Pensilvania, alcanzando a Trump en una oreja. Aunque no logró su objetivo de asesinar a Trump, mató a un asistente al evento, Corey Comperatore, e hirió a otras dos personas. Crooks fue abatido por el Servicio Secreto.
El 15 de septiembre de ese mismo año, Ryan Wesley Routh, de 58 años, fue detectado por el Servicio Secreto en el club de golf que Trump posee en West Palm Beach, Florida. Estaba escondido entre los arbustos con un rifle AK-47 estilo apuntando hacia el lugar donde Trump jugaba, pero no llegó a disparar porque un agente lo vio a tiempo y disparó contra él. Fue detenido poco después y este 4 de febrero condenado a cadena perpetua por intento de asesinato de un candidato presidencial y otros cargos relacionados.
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