
El FBI ha intensificado la investigación sobre las muertes y desapariciones de investigadores y trabajadores de laboratorios que tenían acceso a información sensible desde 2022. En los últimos días, se han sumado varios nombres a la lista de casos sospechosos que se van a revisar. En estos momentos superarían la docena y se está buscando si hay conexiones entre ellos. Se sabe, por ejemplo, que algunos trabajaban o estaban estrechamente vinculados al NASA Jet Propulsion Laboratory (Laboratorio de Propulsión a Chorro, JPL).
"Algo siniestro podría estar sucediendo", dijo el jefe del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, James Comer, que advirtió –en declaraciones a la cadena Fox– que "el Congreso está muy preocupado" por este asunto. "Lo consideramos una amenaza para la seguridad nacional", aseguró. Unas palabras que cobran una mayor relevancia ahora que la mencionada cadena ha revelado que algunos de los científicos que han muerto o desaparecido habían avisado de que podría pasarles algo.
Terrifying revelation on Fox News. A prominent anchor confirms that several of the missing US nuclear scientists explicitly warned their families that if anything happened to them, it was not suicide. The Washington establishment is actively covering up targeted assassinations. pic.twitter.com/aaS1kvh7Dj
— Furkan Gözükara (@FurkanGozukara) April 27, 2026
"Oigan, estoy dando la voz de alarma, si me pasa algo, sepan que no me suicidé", advirtió uno de ellos. También llama la atención que en muchos de los casos de las personas desaparecidas se dieron circunstancias similares: se habían dejado sus dispositivos móviles y sus efectos personales en casa. Y que al menos dos de los científicos fallecidos fueron asesinados a tiros en la puerta de su propia casa.
Científicos vinculados al JPL
El investigador Michael David Hicks, que murió el 30 de julio de 2023 por causas desconocidas. Tenía 59 años y trabajaba en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA. Durante casi 25 años estuvo especializado en asteroides y cometas.
Un año más tarde, el 4 de julio de 2024, murió un antiguo colaborador de Hicks con estrechos vínculos con el JPL: Frank Maiwald, de 61 años. La causa de su fallecimiento tampoco se hizo pública. Él era especialista en radiometría de microondas y trabajaba en el JPL desde 2001.
La científica del JPL Mónica Jacinto Reza desapareció en junio de 2025, poco después de ser nombrada directora de un grupo de investigación de materiales avanzados, cuando realizaba senderismo en el Bosque Nacional de Los Ángeles.
El astrofísico Carl Grillmair, vinculado a Caltech (que gestiona el JPL para la NASA) y conocido por su trabajo sobre los exoplanetas y haber descubierto agua fuera del planeta Tierra, fue asesinado a tiros el 16 de febrero de 2026 en el porche de su casa en Llano (California). Tenía los 67 años.
Relación con los ovnis
El general retirado William McCasland, estrechamente vinculado profesionalmente a la Mónica Reza –a la que su compañero de ruta le perdió la pista cuando caminaba solo unos metros por delante de ella –, desapareció el 27 de febrero de 2026 en Albuquerque (Nuevo México), dejando atrás todos sus dispositivos electrónicos. Aunque sí se llevó su arma.
El militar, de 68 años, había trabajado para el Pentágono y fue comandante del Air Force Research Laboratory en la base Wright-Patterson de Ohio, que ha registrado miles de avistamientos de ovnis –más de 700 aún sin explicación–, donde gestionó un ambicioso programa de ciencia y tecnología.
Días después de la desaparición de William, su mujer –Susan– publicó en Facebook un mensaje con la intención de acabar con "la desinformación que circula" por la redes pero mencionó algo, relacionado con el impacto de un ovni en la Tierra, que levantó todo tipo de suspicacias.
La esposa del desaparecido señaló que era "bastante improbable que se lo hayan llevado para sonsacarle secretos ya muy obsoletos" y que "no poseía ningún conocimiento especial acerca de los cuerpos de seres extraterrestres ni de los restos del accidente de Roswell que se encuentran almacenados en la base Wright-Patt".
Teorías de la conspiración
Desde que el asesinato de Grillmair hiciera saltar las alarmas y el presidente de los Estados Unidos se comprometiera a investigar lo que está sucediendo con los científicos del país en los últimos años, han empezado a circular diferentes teorías de la conspiración con las que se intenta dar explicación a la serie de sucesos relacionados con investigadores y trabajadores de laboratorios que se han registrado en los últimos años.
Una de ellas es la del congresista de Missouri Eric Burlison, que ha visitado recientemente una base estadounidense clasificada y tiene previsto acudir a al menos tres más. Una ruta que acabará en "emplazamiento en el extranjero" donde, según él, se esconde una nave gigante no identificada que sería tan grande que las autoridades decidieron construir una estructura a su alrededor en lugar de trasladarla.
La trascendencia de las declaraciones reside en parte en que el republicano es miembro del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes y cree que podría tener algo que ver, o al menos ayudar a explicar, por qué más de una decena de científicos estadounidenses con autorización de seguridad relacionada con la investigación nuclear, aeroespacial y de fenómenos anómalos no identificados (FANI) han muerto o desaparecido en tan poco tiempo.


