
La Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos (EEOC, por sus siglas en inglés) ha presentado una demanda formal contra el periódico The New York Times. Según ha adelantado la agencia Reuters, el organismo federal acusa al medio de comunicación de haber incurrido en prácticas discriminatorias por motivos de raza y sexo en su afán por cumplir con sus objetivos corporativos de diversidad, equidad e inclusión (DEI).
El litigio se centra en las políticas internas que el diario ha impulsado durante los últimos años para modificar la composición demográfica de su plantilla. Tal y como detalla la propia agencia gubernamental en un comunicado oficial, el establecimiento de cuotas de contratación destinadas a favorecer a minorías raciales y a las mujeres ha derivado en una discriminación sistémica contra candidatos y empleados blancos y varones. La denuncia subraya que estas prácticas vulneran la legislación laboral federal al perjudicar a profesionales cualificados únicamente por su perfil demográfico.
El caso concreto que ha motivado esta demanda es el de un empleado blanco y varón al que se negó un ascenso pese a tener mucho más experiencia para el puesto que la persona finalmente elegida, una "mujer multirracial" que no tenía ninguna. Los otros dos candidatos que alcanzaron la fase final cumplían con alguno o varios de los criterios de inclusión de la compañía.
Este movimiento judicial representa un punto de inflexión en el debate sobre la legalidad de los programas de diversidad en el ámbito corporativo estadounidense. Según analiza el diario The Washington Post, la demanda de la EEOC añade presón a las grandes corporaciones que, tras las recientes sentencias del Tribunal Supremo contra la discriminación positiva en el ámbito universitario, han visto cómo sus políticas de recursos humanos se sitúan bajo un estricto escrutinio legal. La igualdad de todos los ciudadanos ante la ley vuelve a erigirse como el principio jurídico que pone en jaque la ingeniería social en las empresas.
Por su parte, la dirección de The New York Times se enfrenta ahora a un complejo proceso en los tribunales. Históricamente, el periódico ha justificado sus iniciativas de inclusión bajo la excusa de que una redacción diversa es indispensable para reflejar la realidad social en su cobertura periodística. Una diversidad que jamás ha incluido la más importante para cumplir con ese supuesto objetivo: la ideológica.
Las acusaciones del Gobierno ponen de relieve la importancia que los recientes fallos del Tribunal Supremo de EEUU, que el presidente de la corte, John Roberts, resumió en su célebre frase "La forma de terminar con la discriminación racial es dejar de discriminar por raza", han tenido en que por fin la discriminación positiva sea considerada legalmente como cualquier otro tipo de discriminación.
Durante el segundo mandato de Trump, la EEOC ha abordado los casos de discriminación contra varones y blancos con la misma seriedad que otros casos. Al mismo tiempo, ha abandonado la práctica de asumir que una disparidad en números en la composición del staff respecto a la de la población local es prueba de discriminación. Esta teoría legal, llamada "impacto desigual", ha llevado a las empresas a tener en cuenta la raza de los empleados que contrata o asciende desde entonces para evitar demandas y les ha obligado a eliminar filtros como la obligación de saber inglés o la falta de antecedentes penales por afectar más a ciertas minorías.

