
EEUU está revisando los casos de más de una docena de muertes y desapariciones de científicos que tenían acceso a información sensible desde 2022. Entre otras cosas, busca si hay conexiones entre ellos. Se sabe, por ejemplo, que varios trabajaban o estaban estrechamente vinculados al NASA Jet Propulsion Laboratory (Laboratorio de Propulsión a Chorro, JPL).
"Algo siniestro podría estar sucediendo", dijo el jefe del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, James Comer, en declaraciones a la cadena Fox cuando todavía no habían luz las últimas informaciones. La más significativa: algunos de los científicos que han muerto o desaparecido en este tiempo habían avisado de que podría pasarles algo.
Pero un artículo del Daily Mail va aún más allá. Según los datos que aporta el diario británico, las muertes "misteriosas" de científicos vinculados a la investigación de ovnis comenzaron hace varias décadas y responden a un "patrón escalofriante". Algunas de ellas fueron catalogadas como suicidios, otras como accidentes.
Las más antiguas se remontan a finales de la década de los cuarenta, coincidiendo con el inicio de la era ovni. Nigel Watson, autor de Portraits of Alien Encounters Revisited, ha señalado como uno de los casos más notorios el de los investigadores de los avistamientos realizados en 1947 por Harold A. Dahl y su hijo frente a la isla de Maury en Washington.
Un caso con varias muertes en 1947
Los Dahl viajaban junto a otras dos personas cuando vieron seis objetos dorados y plateados con forma de platillo o rosquilla volante que se "tambaleaba" antes de liberar una especie de lluvia de finas tiras metálicas y grumos negros que habrían alcanzado al menor, hiriéndole en un brazo, y habrían matado a su perro. Tras poner los hechos en conocimiento de las autoridades, Harold fue advertido por un extraño vestido de oscuro de que debía guardar silencio sobre lo sucedido.
Días más tarde, el capitán William Davidson y el teniente Frank M. Brown fueron enviados a la zona en busca de evidencias de la lluvia de plomo fundido a la que los testigos habían hecho referencia y se estrellaron en su B-25 cuando se dirigían de regreso a la base de Hamilton Field (California). Para más inri, ha contado Watson al Daily Mail, muchas de las muestras y fotografías relacionadas con el caso desaparecieron. Una llamada anónima informó de que lo habían derribado con un cañón antes de que el accidente se hiciera público.
Otro hombre que había realizado avistamientos similares unos días antes, Kenneth Arnold, estuvo a punto de unirse a la lista de víctimas. Según cuenta el periódico británico, el motor de su aeronave falló y tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia. Cuando revisó el aparato después de llegar a tierra, descubrió que la válvula de combustible estaba cerrada. Paul Lance, el reportero del Tacoma Times que cubrió la noticia, falleció repentinamente dos semanas después a causa de una meningitis.
Más de 100 muertes sospechosas
El investigador Otto Binder afirmó en 1971 que 137 investigadores de ovnis habían muerto en circunstancias misteriosas durante la década de 1960. El ingeniero Philip Schneider afirmó que estaba siendo seguido por "furgonetas del gobierno" que habían intentado sacarlo de la carretera después de hacer sendas revelaciones relacionadas con la vida extraterrestre a partir de un suceso del que habría sido testigo en 1979 y en el que murieron 66 personas.
El hombre, que estaba implicado en la construcción y edificación de bases militares subterráneas profundas con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos, vino a contar que había sobrevivido a una batalla contra alienígenas que se registró después de que perforaran por error una caverna habitada por los "grises". Durante años se dedicó a difundir todo tipo de teorías de la conspiración.
Su cadáver fue hallado el 17 de enero de 1996, días después de su muerte, en su apartamento. Aunque su fallecimiento se achacó inicialmente a un derrame cerebral, después se supo que se había encontrado una manguera de goma atada a su cuello y que se había catalogado como un suicidio. La rumorología señalaba que podía haber sido torturado. Muchos creen que le mataron porque sabía demasiado. En vida, Scheneider presumía de haber logrado salir vivo de 13 intentos de asesinato.



