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Los científicos muertos o desaparecidos en extrañas circunstancias estaban vinculados a dos laboratorios de EEUU

La mayoría de los casos sospechosos que investiga el FBI afectan a personas que trabajaban o colaboraban estrechamente con Los Álamos y El Chorro.

La mayoría de los casos sospechosos que investiga el FBI afectan a personas que trabajaban o colaboraban estrechamente con Los Álamos y El Chorro.
Captura de video de un reporte de Fox News sobre los casos sospechosos. | FOX NEWS

Dos laboratorios centralizan la mayor parte de los casos de desapariciones o muertes sospechosas de trabajadores o colaboradores registrados desde 2022 que investiga el FBI: Los Álamos y El Chorro. En el listado aparecen más de una decena de científicos y empleados que tenían acceso a información sensible de los proyectos de estos centros de investigación. Algunos de ellos incluso habían advertido de la posibilidad de que les pasara algo, antes de fallecer o de que se les perdiera el rastro.

Lo que inicialmente parecía una nueva teoría de la conspiración adquirió otra dimensión después de que dos importantes investigadores murieran tiroteados en la puerta de su casa con dos meses de diferencia: el físico Nuno Loureiro, director del Plasma Science and Fusion Center del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), el 15 de diciembre de 2025; y el astrofísico Carl Grillmair, conocido por su trabajo sobre los exoplanetas y descubrir agua fuera de la Tierra, el 16 de febrero de 2026.

Pero si algo llama la atención si observamos caso por caso es que la mayoría de los fallecidos o desaparecidos eran trabajadores o tenían vínculos profesionales con dos laboratorios en concreto. Por una parte, al Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), principal centro de exploración espacial de la NASA. Por otra, al Laboratorio Nacional de Los Álamos (LANL), fundado por el Ejército estadounidense, que pertenece al Departamento de Energía de EEUU y —señala su web— "aborda los desafíos de la seguridad nacional".

Vinculados a El Chorro

Entre las muertes sospechosas vinculadas al JPL se encuentra la del investigador Michael David Hicks, que murió el 30 de julio de 2023 por causas desconocidas. Tenía 59 años y trabajaba en el laboratorio. Durante casi 25 años estuvo especializado en asteroides y cometas.

Un año más tarde, el 4 de julio de 2024, murió un antiguo colaborador suyo con estrechos vínculos con el JPL: Frank Maiwald, de 61 años. La causa de su fallecimiento tampoco se hizo pública. Él era especialista en radiometría de microondas.

No se había cumplido un año cuando desapareció la científica Mónica Jacinto Reza. Fue en junio de 2025, poco después de ser nombrada directora de un grupo de investigación de materiales avanzados en el JPL de la NASA.

Después legó el crimen del astrofísico Carl Grillmair, vinculado a Caltech (que gestiona el JPL para la NASA). Fue asesinado a tiros el 16 de febrero de 2026 en el porche de su casa en Llano (California). Tenía 67 años.

Y la desaparición del general retirado William McCasland, el 27 de febrero de 2026, en Nuevo México. El militar, que trabajó para el Pentágono y fue comandante del Air Force Research Laboratory, colaboró con Reza en investigaciones aeroespaciales y de defense altamente sensibles.

Trabajadores de Los Álamos

Los protagonistas de al menos tres de las muertes y desapariciones sospechosas que investigan las autoridades estadounidenses pertenecían a la plantilla o estaban estrechamente vinculados al Laboratorio Nacional de Los Álamos (LANL), ubicado en Nuevo México:

Melissa Casias, trabajadora del centro de investigación a la que se le perdió la pista en junio de 2025. Tenía 53 años. El pasado 28 de mayo, un excursionista encontró su cadáver en un bosque —junto a una pistola— que ya había sido rastreado. Aún se investiga la causa de la muerte.

Anthony Chávez, ingeniero retirado —de 78 años— que trabajó en la investigación de armas nucleares dentro de Los Álamos. Desapareció el 8 de mayo de 2025. La última vez que fue visto estaba en su casa, donde continuaban todas sus pertenencias.

Recientemente se ha sumado el nombre de Ingrid Coleen Lane, de 37 años. Desapareció el 15 de octubre de 2023, también en Nuevo México. Estaba vinculada a dos centros de investigación de primer nivel: los Laboratorios Nacionales de Sandia (energía) y Los Álamos (seguridad nacional).

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