
Las medidas impulsadas por la administración de Donald Trump para reforzar la frontera con México han reducido de forma drástica las entradas irregulares a Estados Unidos. Sin embargo, los cárteles continúan buscando vías alternativas para mantener el tráfico de drogas y personas, recurriendo cada vez más a una red de túneles excavados bajo el muro fronterizo. Desde 1990, las autoridades estadounidenses han localizado más de 230 pasadizos, con Nogales (Arizona) como principal foco de esta activity.
Según datos de la Guardia Fronteriza de Estados Unidos, las entradas irregulares por vía terrestre han descendido un 90% en el último año fiscal. La Casa Blanca atribuye este descenso al endurecimiento de la política migratoria y a la reactivación de las obras del muro fronterizo, una de las principales promesas de Trump tras su regreso a la presidencia.
El refuerzo afecta a una frontera de 3.140 kilómetros entre Estados Unidos y México, cuyo proyecto había quedado paralizado durante la administración de Joe Biden y fue retomado por el actual Gobierno.
El incremento de la vigilancia también se ha trasladado al mar. La operación Border Trident, desplegada en la bahía de San Diego, ha reforzado la presencia de la Guardia Costera y los medios tecnológicos. Según explicó el capitán Tucker, responsable de la Guardia Costera en San Diego, los intentos de entrada por esta ruta han pasado de 7.500 al mes a alrededor de 1.000, una reducción del 87%.
Nogales, el principal punto de los túneles
Con las rutas terrestre y marítima más vigiladas, los grupos criminales mantienen la apuesta por el subsuelo. Las autoridades estadounidenses han descubierto más de 230 túneles desde 1990 utilizados para introducir drogas, armas y personas en el país.
Más de 125 de esos túneles se han localizado en Nogales, ciudad fronteriza entre Arizona y el estado mexicano de Sonora, hasta el punto de que los investigadores la consideran la "capital de los túneles".
Según la Patrulla Fronteriza, los cárteles excavan nuevos pasadizos o aprovechan la red de alcantarillado y drenaje que conecta ambas ciudades.
"Aquí el sistema de alcantarillado conecta México con Estados Unidos. Es una tubería que se utiliza como ruta de contrabando donde meten narcóticos dentro de tubos y los envían al norte", explicó un agente de la Patrulla Fronteriza.
Los "supertúneles" del narcotráfico
No todos los pasadizos presentan el mismo nivel de complejidad. Mientras algunos son excavaciones rudimentarias, otros requieren inversiones millonarias y cuentan con ventilación, electricidad, sistemas de drenaje, raíles para vagones e incluso ascensores.
Uno de los casos más destacados fue el descubierto en 2020 entre Tijuana y San Diego, considerado entonces el túnel de narcotráfico más largo localizado entre ambos países, con 1,2 kilómetros de longitud.
Las imágenes difundidas por las autoridades mostraban una infraestructura equipada con raíles, cableado eléctrico de alta tensión, ventilación y un ascensor en el acceso situado en territorio mexicano.
Una carrera permanente entre cárteles y autoridades
La lucha contra estas infraestructuras recae en un grupo especializado integrado por la Patrulla Fronteriza, la Administración para el Control de Drogas (DEA), el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional.
No obstante, los propios investigadores reconocen que su actuación comienza cuando el túnel ya ha sido descubierto y no antes de su construcción.
Los pasadizos suelen ocultarse bajo viviendas, comercios o restaurantes y forman parte de una estrategia que las organizaciones criminales adaptan constantemente para mantener abiertas las rutas de contrabando.


