
El candidato del Partido Demócrata al Senado por el estado de Maine, Graham Platner, se encuentra en el centro de un terremoto político tras la publicación de una gravísima acusación de agresión sexual. Una mujer que mantuvo una relación intermitente con el político ha revelado en una entrevista exclusiva al medio estadounidense Politico, muy cercano a los demócratas, que Platner la violó en su domicilio a finales del año 2021.
La denunciante, Jenny Racicot, ha relatado que el candidato entró en su casa sin consentimiento bajo los efectos del alcohol y la forzó a mantener relaciones sexuales a pesar de sus reiteradas peticiones para que se detuviera. También alegó que Platner eyaculó dentro de ella incluso después de pedirle que no lo hiciera porque no estaba usando anticonceptivos. A la mañana siguiente, el candidato al Senado aseguró no recordar nada. Racicot nunca denunció, pero habló por correo electrónico de la violación tanto con su terapeuta como con una conocida a la que le recomendó no iniciar una relación con él. Mensajes que envió mucho antes de que Platner iniciara su carrera política.
Racicot también ha confirmado a Politico que contó en parte su historia a los periodistas del New York Times que hicieron un reportaje el mes pasado sobre las acusaciones de varias mujeres contra Platner. Afirma que no les dio detalles de esta agresión porque no quería ser conocida como una víctima de violación, pero se ha visto obligada a dar un paso adelante porque la principal denunciante en el Times, Lyndsey Fifield, quien lo acusó de maltrato continuado, fue atacada y despreciada por políticos y periodistas por ser republicana.
Al contrario que Fifield, Racicot declara estar de acuerdo con las ideas políticas de Graham Platner. Los demócratas que, como la izquierda en España, dicen que hay que creer a todas las mujeres pero nunca creen a las mujeres de derechas, se han quedado sin la defensa partidista que han empleado hasta ahora. El aún candidato al Senado ha salido al paso de las informaciones asegurando en un comunicado que las afirmaciones son "categóricamente falsas"; esta vez la dirección de su propio partido le ha dado la espalda de inmediato. Que varias mujeres lo acusaran de maltratador y que llevara un tatuaje nazi durante dieciocho años hasta que le resultó políticamente inconveniente no fueron suficiente motivo.

El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, junto a otras destacadas figuras de la formación, ha exigido públicamente la retirada inmediata de la candidatura de Platner. La urgencia de los demócratas no es casual: la ley electoral del estado de Maine establece que el partido tiene como límite el próximo lunes, 13 de julio, a las 17:00 horas, para poder sustituir al candidato oficial en las papeletas. En caso de que Platner no formalice su renuncia antes de esa fecha límite, la formación no podrá presentar un recambio viable para competir contra la senadora republicana Susan Collins en noviembre. Y sin vencer a Collins, las probabilidades de hacerse con el Senado son prácticamente nulas.
Por eso, la presión sobre el aspirante es total. Los medios y políticos que lo respaldaron y escondieron sus escándalos ahora lo presionan como hicieron con Joe Biden después de mostrar en su debate con Trump sus problemas de demencia senil. Aún hay tiempo de hacer un Kamala Harris y poner a una persona que no ha ganado las primarias. El propio Platner ha publicado un vídeo en el que, a pesar de insistir en su inocencia, admite que está evaluando junto a su equipo de campaña "el mejor camino a seguir" ante la dura realidad política que afronta.

