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¿Qué pasará con el Anillo del Pescador tras la renuncia de Benedicto XVI?

El portavoz de la Santa Sede confirmó que se destruye cuando el Papa muere. La duda es qué ocurre en caso de renuncia.

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El portavoz de la Santa Sede confirmó que se destruye cuando el Papa muere. La duda es qué ocurre en caso de renuncia.
Benedicto XVI, con el Anillo del Pescador | Archivo

Un día después y aún con la conmoción de la renuncia presentada por Benedicto XVI a su Pontificado comienzan a surgir numerosas preguntas de aspectos secundarios y casi anecdóticos.

Una de ellas es qué pasará con el Anillo del Pescador, propio del obispo de Roma y que simboliza el poder pontificio. Este anillo le fue impuesto a Benedicto XVI por el cardenal Camarlengo una vez que fue elegido Papa. Es de oro y tiene una imagen de San Pedro en un bote pescando. Además, lleva el nombre del Papa reinante.

En rueda de prensa, el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, ha explicado la situación "inédita" que se vive en estos momentos. Y es que cuando el Papa muere el anillo es destruido para evitar falsificaciones y con ese material se realiza el anillo del Pescador que llevará el próximo Pontífice. En el momento de la muerte, el Camarlengo es el encargado de verificar la muerte y retirar del dedo este anillo.

Sin embargo, el Pontífice ha renunciado pero no ha muerto por lo que en estos momentos expertos vaticanos están estudiando la normativa para saber qué deben hacer. A pesar de ello, Lombardi indicó que todos los objetos relacionados de manera directa con el ministerio de Papa "tienen que ser destruidos" por lo que se prevé que a partir del 28 de febrero, una vez que la renuncia sea ya efectiva, el Anillo sea fundido.

Cuando Benedicto XVI fue elegido Papa y recibió los elementos propios del papado explicó su significado. Así, dijo que la entrega del anillo "con el cual la liturgia de hoy representa el comienzo del Ministerio Petrino es la entrega del Anillo del Pescador. La llamada de Pedro a ser pastor, que hemos oído en el Evangelio, viene después de la narración de una pesca abundante; después de una noche en la que echaron las redes sin éxito, los discípulos vieron en la orilla al Señor resucitado. Él les manda volver a pescar otra vez, y he aquí que la red se llena tanto que no tenían fuerzas para sacarla; había 153 peces grandes y, ‘aunque eran tantos, no se rompió la red’".

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