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El asesino del militar: “¡Vamos a empezar una guerra en Londres esta noche!”

Una mujer habló con el asesino del militar mientras llegaba la policía. Le dijo que su intención era empezar "una guerra" esa misma noche en Londres.

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Ingrid Loyau-Kennet fue la primera persona que habló con uno de los hombres que este miércoles asesinó a machetazos a un militar en el sureste de Londres. La mujer de 48 años mantuvo una conversación de cinco minutos con el asesino, poniendo su vida en riesgo para disuadirles de que cometieran más crímenes, tal y como ha explicado a The Guardian y The Telegraph.

Ingrid iba en el autobús cuando vio el cadáver del militar tendido en la acera, y al principio pensó que se trataba de un accidente, porque había un coche estrellado al lado. Bajó del vehículo, encontró el cuerpo y a una mujer que estaba junto a él, que le confirmó el fallecimiento. "Le tomé el pulso y no tenía", señala, apuntando que "no podía ver nada en él para sugerir que era un soldado" y tampoco "ninguna evidencia que pudiera sugerir que alguien había intentado cortarle la cabeza".

Entonces, el asesino se acercó a ella. "Un chico negro con un sombrero negro y un revólver en una mano y un cuchillo en la otra se acercó", explica. "Estaba muy emocionado, me dijo que no me acercara al cuerpo". En ese momento, pensó que era mejor "empezar a hablar con él antes de que atacase a alguien más. Pensé que esa gente generalmente tiene un mensaje, así que le dije '¿Qué es lo que queréis?'". Ingrid asegura que no sintió nada. "No estaba asustada porque él no estaba borracho, ni drogado. Estaba normal. Podía hablar con él y él quería hablar, y eso es lo que hicimos".

Furioso con el Ejército británico

Ingrid Loyau-Kennet hablando con el asesino. | @dannymckiernan

Hablaron durante cinco minutos, en los cuales la mujer le preguntó si era el autor del asesinato y por qué lo había hecho. "Dijo que lo había matado porque era un soldado británico que mató a mujeres y niños musulmanes en Irak y Afganistán. Estaba furioso con el ejército británico por estar allí de nuevo", explicó. "Estoy harto de que ellos maten musulmanes en Afganistán, no tienen nada que hacer allí", repitió el asesino.

Ella le preguntó qué haría a continuación, porque la policía llegaría pronto. "Dijo que era una guerra y que si la policía se acercaba, los mataría", explicó Ingrid. "Le pregunté si eso era algo razonable, pero era evidente que quería hacerlo. Habló de la guerra, pero no habló más acerca de la muerte, y se fue a hablar con alguien más". Entonces, se fue a hablar con el hombre que acompañaba al asesino, "que parecía más tranquilo y tímido". "Le pregunté qué iba a hacer, y me dijo que no iba a seguir adelante. En ese momento empezó a rodearnos mucha gente, pero yo no quería que se asustara o se sintiera agitado. Seguí hablando con él para mantenerlo ocupado".

La mujer vio cómo el autobús en el que venía y donde había dejado su bolso se preparaba para arrancar. "Sabía que la policía estaba al caer. Le pregunté si había algo más que podía hacer por él y me dijo que no", señaló. Desde el autobús, la mujer vio cómo llegaba la policía y los dos hombres salían corriendo. "Creo que les dispararon en las piernas", recuerda.

Varios traseúntes tomaron fotografías de Ingrid tratando de calmar al asesino. Las autoridades han elogiado la valentía tanto de esta mujer británica, como del resto de ciudadanos que interactuaron directamente con el atacante para que nadie más saliera herido en lo que ya se conoce como "la tragedia del barrio de Woolwich".

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