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La UE tiende la mano a Ucrania para "europeizarla"

Da un giro a su política energética para depender menos de Rusia, como defendía España

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Da un giro a su política energética para depender menos de Rusia, como defendía España
Cameron y Merkel durante la cumbre | EFE

Conscientes de que un castigo a Rusia podría acabar perjudicando a la propia UE, los Veintiocho se han cuidado de no imponer a Moscú unas sanciones comerciales que, dada la dependencia energética del club comunitario de la potencia vecina, podrían volvérsele en contra.

Parte de la explicación de por qué la UE, a pesar de las reiteradas amenazas y las constantes regañinas europeas al "intolerable comportamiento ruso", en alguna de las expresiones más utilizadas estos días, no elevó la intensidad de sus represalias contra el Kremlin la ilustra muy gráficamente la frase de "si das un puñetazo en la mesa, puedes dañarte la muñeca" pronunciada por el prémier británico, David Cameron, ante sus colegas.

El pragmatismo de la canciller alemana Angela Merkel y de varios de sus colegas imprimió a las decisiones de los líderes un carácter de inmediatez que se materializó en la inclusión en la lista negra de una docena de nombres a los que se congelarán sus bienes y se les restringirán los visados. Entre las personalidades, la UE señaló a varios hombres fuertes de Putin (como su viceprimer ministro Rogozin, o su asesor Surkov), miembros del Parlamento ruso o incluso a un presentador, activo agitador de la invasión de Crimea en sus famosas arengas televisivas.

El siguiente paso, es decir, el de imponer unas sanciones económicas y comerciales que podrían golpear "todos los sectores de la economía rusa", incluidos el financiero y militar, sólo se dará si la situación se deteriora. En ese sentido, los líderes encargaron a la Comisión que valore todos los escenarios y calibre los posibles efectos de endurecer su pulso contra Moscú. "El solo hecho de que estemos pensando en dichas sanciones tendrá un impacto en la economía rusa y, espero, en sus dirigentes", vaticinó al término de la cita europea el presidente Herman Van Rompuy.

"Dios sabe qué será lo próximo"

El hecho de haber incluido la posibilidad de endurecer su castigo en el caso de que la situación "se deteriore" -es decir si Rusia, en palabras de Angela Merkel, "va más allá de Crimea"- es una manera de deslizar que los líderes dan por consumada la anexión de Crimea, a pesar de la retórica de que no la reconocerán ni ahora ni en el futuro, y se disponen ya a pelear por el resto de Ucrania.

"Dios sabe qué será lo próximo. ¿Ucrania? ¿La UE quizá?", se preguntaba el primer ministro ucraniano Arseni Yatseniuk. "¿Qué pasa, que Rusia ha decidido imponer un nuevo régimen post-guerra fría y revisar los acuerdos de la segunda Guerra Mundial?", clamaba.

Así pues, el pulso con Moscú se centra ahora en Ucrania. De ahí que los líderes decidieran arropar a su primer ministro y escenificar su política de mano tendida firmando un acuerdo de asociación, el mismo que no quiso firmar el depuesto presidente Yanukovic y germen que encendió las mechas de las protestas en noviembre. Aunque, de momento, sólo entrarán en vigor los capítulos políticos del pacto, la mera firma es la escenificación de que la nueva Ucrania sí se lanza en brazos de Occidente y, como dijo el propio Yatseniuk, quiere "pertenecer a la familia europea", un club que, por ahora, sólo le ha mostrado su solidaridad, pero no se ha atrevido a enseñarle la puerta de entrada de la UE.

Pulso energético

La crisis con Rusia, además, ha reavivado las llamadas europeas a una política energética común, entonada desde Bruselas desde hace meses, pero renovada debido a las tensiones de los dos bloques. "Es imprescindible un mercado más integrado y más interconectado", advirtió el presidente Mariano Rajoy al término de una cita en a que se encargó a la Comisión Europea, para junio, un nuevo plan energético para aumentar la producción de las fuentes internas y mejorar las interconexiones de un mercado que, hoy por hoy, recibe un tercio de su suministro de la vecina Rusia.

Un giro en política energética podría ser, según algunos expertos, el castigo más eficaz para Rusia. El propio primer ministro británico destacó que los principales beneficios gasísticos de Rusia provienen de Europa. "Rusia necesita a Europa más de lo que Europa necesita a Rusia", aseveró Cameron ante la prensa después de haber defendido ante sus colegas la mesura a la hora de aplicar sanciones.

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