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Una participación más alta de lo esperado resta esperanzas a los radicales en Francia

Según las últimas cifras el dato de participación es más alto de lo esperado y al final podría igualar o superar al de las presidenciales de 2012.

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La extremista de derechas, Le Pen, y el extremista de izquierdas, Mélenchon | EFE

Desde las ocho de la mañana de hoy domingo, casi 45 millones de franceses con derecho a voto son llamados a las urnas para determinar el futuro de su país y el rumbo a seguir durante los próximos cinco años. Si ayer los ciudadanos de los territorios franceses de ultramar y residentes en el extranjero pudieron depositar la papeleta, este domingo corresponderá el turno a la Francia continental. Pese a las tendencias más o menos estables de los sondeos, todo permanece en el aire.

El primero de los candidatos en votar ha sido el socialista Benoit Hamon en un colegio electoral de Trappes (norte de Francia). El último en hacerlo, Jean Luc Melenchon, en una oficina de voto de París. Una de las anécdotas de la jornada era protagonizada por el candidato conservador François Fillon, que acudía al colegio solo tras votar su mujer esta mañana en Solesmes (norte de Francia).

A la dificultad añadida de auditar unas elecciones que, por primera vez, experimentan la voladura del bipartidismo en Francia, ha de sumarse la negativa de François Hollande a presentarse a un segundo mandato. Desde que George Pompidou falleciese en el cargo en 1974 ningún presidente de la V República francesa había desestimado competir para alargar su mandato, y esto nubla cualquier intento de hacerse con un punto de referencia a electores y encuestadoras por igual.

Tal y como reza el titular, los temores previos a las elecciones de un más que probable desplome de la participación eran totalmente infundados. A mediodía, un 28’5% de los franceses había votado, lo que iguala la participación a 2012 (del 28’3%) y la sitúa tres puntos por debajo de la registrada en el año 2007, cuando Nicolas Sarkozy se hizo con la presidencia. El dato ofrecido a las 17:00 horas refuerza la idea de una participación relativamente alta o, al menos, mayor de lo esperado: un 69,42% de los votantes ya han pasado por las urnas, sólo un punto menos que en 2012, cuando fue del 70,59 %. Hay que tener en cuenta, además, que muchos colegios electorales cerrarán las 19:00 horas en lugar de a las 18:00 como venía siendo hasta ahora, así que el dato final podría incluso superar al de las últimas presidenciales.

Podemos extraer algunas conclusiones previas de esta participación, sin aventurarnos demasiado: habitualmente cuanto más baja es, mejor resultado obtienen aquellos partidos o candidatos con el electorado más fiel y que, por ende, tiende a movilizarse más. En este caso, el electorado más fiel correspondería, según las encuestas, a Marine Le Pen, cuyos votantes están seguros de querer apostar por ella hasta en un 90% de los casos. Como dato, la primera y última vez que el Frente Nacional rozó el poder con la yema de los dedos la participación a mediodía apenas superaba un paupérrimo 21%.

Aún así, lo ajustado de las encuestas previas y también de los primeros sondeos a pie de urna publicados deja claro que no hay nada decidido y todo está por decidir.

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