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Entra en vigor en Holanda la prohibición parcial del uso del burka

Algunas instituciones han adelantado que van a boicotear la ley. Ya hay normas similares en otros países europeos como Dinamarca, Francia o Bélgica.

LD / Agencias
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Entra en vigor en Holanda la prohibición parcial del uso del burka
Tres mujeres musulmanas con Niqab. | EFE

La prohibición del uso de prendas que cubren el rostro por completo en los espacios públicos de Holanda ha entrado en vigor este jueves en medio de la negativa de las algunas autoridades a exigir su cumplimiento, lo que hace temer el fracaso de una ley diseñada para unas 200 mujeres que, se calcula, llevan burka en el país europeo.

La ley está dirigida a las que utilizan prendas islamistas como el burka (velo integral que cubre toda la cara, con una rejilla a la altura de los ojos) y el niqab (solo deja a la vista los ojos), pero también a quienes utilicen un casco integral o alguna variante de pasamontañas, algo bastante habitual en las épocas de bajas temperaturas.

La prohibición parcial -y no total, pues no incluye la calle- afecta a hospitales, escuelas, transporte (trenes, autobuses y tranvías) y edificios públicos como ayuntamientos, comisarías, ministerios o algunos museos de control estatal.

A modo de ejemplo, las "munaqabas", como se conoce a las usuarias del niqab, podrían estar dentro de una estación y esperando en la plataforma con la cara oculta, pero para acceder al interior del autobús o el tren están obligadas a mostrar su rostro para que se les pueda identificar. A las que no quieran hacer papeleos en un edificio gubernamental, se les recomienda la opción de hacerlo online.

El incumplimiento de la norma conlleva una multa de 150 euros y un conductor de autobús tiene el derecho -no la obligación- de informar al pasajero de esta prohibición, pero ni él ni la seguridad del lugar están autorizados a multar a la persona involucrada, un poder solo en manos de la Policía, que tendrá que acudir al lugar para identificar a la mujer o el hombre.

Las grandes ciudades rechazan hacer cumplir esta ley de forma activa. "Hay muchas leyes y la cantidad de agentes es escasa. Rotterdam tiene mayores problemas: asesinato, drogas, violencia", ha indicado su alcalde, el socialdemócrata Ahmed Aboutaleb. La alcaldesa de Ámsterdam, Femke Halsema (izquierda verde), ha explicado que los hospitales y universidades "no se dedicarán a llamar a la Policía, ni la seguridad de los tranvías sacará a la gente del transporte" porque la ciudad "no tiene tantos policías y hay que priorizar otros asuntos".

El movimiento de mujeres holandesas "Aléjate de mi niqab" temen que esta norma pueda "ser entendida por la gente como una licencia para hacer cumplir la ley con sus propias manos" y, aunque el conductor no las expulse, otros pasajeros del autobús "se dirijan a ellas para iniciar una pelea o instarlas a quitar el niqab".

"Si la Policía no lo hace (exigir su cumplimiento), ni los hospitales lo hacen, los ciudadanos podrían hacerlo ellos mismos", ha alertado este jueves el populista Geert Wilders, promotor de esta prohibición hace trece años, que exige a las autoridades actuar acorde a la ley "para evitar problemas" sociales.

Por otro lado, hay quien considera "un derecho" cubrirse la cara, en palabras del partido islamista holandés NIDA (con escaños en los ayuntamientos de La Haya y Rotterdam), por lo que pide resistencia a las mujeres afectadas, ofreciéndose a pagarles la multa.

Los liberales y democristianos -ambos en la coalición del Gobierno- advierten de que esta rebelión pone en riesgo el cumplimiento de la ley y piden a la Policía movilización para convertir esta prohibición en una de sus prioridades.

Siguiendo los pasos de Dinamarca, Francia, Bélgica e incluso de países musulmanes como Túnez, el Senado de Holanda ratificó en junio del año pasado esta prohibición, después de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminase en 2014 que una ley así no viola las libertades religiosas.

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