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Propaganda en tiempo de guerra: Ucrania y Rusia discuten sobre la vida o muerte de un francotirador

Se trata de un canadiense que se unió a la Legión Extranjera ucraniana. Que esté vivo o haya muerto puede influir en la moral de los bandos.

Se trata de un canadiense que se unió a la Legión Extranjera ucraniana. Que esté vivo o haya muerto puede influir en la moral de los bandos.
Wali, el francotirador canadiense, rumbo a Ucrania. | Twitter

La propaganda es fundamental en las guerras. Dentro de los países en conflicto ayuda a impulsar las emociones, subiendo la moral de combate y resistencia de las tropas propias y de la población local. En el exterior, resulta vital tanto para tratar de reducir la moral de los militares enemigos y de sus ciudadanos, como para tratar de generar simpatías entre la población y la clase política de los países que se posicionan como neutrales.

La invasión rusa de Ucrania está permitiendo ver claros ejemplos de su funcionamiento. El último de ellos ha llegado en las últimas horas y gira en torno a Wali, un francotirador canadiense que a finales de febrero decidió unirse a la Legión Extranjera ucraniana. Sirvió en Afganistán en el 22º Regimiento Real Canadiense entre los años 2009 y 2011. Después se fue como voluntario a Siria e Irak para combatir a Estado Islámico.

Su entrada en escena es una esperanza para los militares y los ciudadanos ucranianos, que ven con ilusión el impulso que puede dar a sus acciones un veterano de la guerra en Kandahar, que fue una de las regiones afganas más violentas, y de un hombre que tiene a cuestas el mito no confirmado de haber matado a cuarenta yihadistas en un solo día con su rifle de precisión. Para Rusia es, sin lugar a dudas, una tremenda amenaza.

En las últimas horas, varios medios de comunicación prorrusos de la región ucraniana del Donbás han informado de que el veterano Wali ha fallecido durante el día de ayer en la ciudad de Mariúpol, cercada por las tropas rusas desde hace días y donde se están viendo escenas sumamente crueles, como el ataque a una maternidad. Alguno van incluso más lejos y dice que su muerte se produjo sólo 20 minutos después de llegar a la ciudad.

En contraposición a esto, algunos medios ucranianos han sacado informaciones negando la muerte de Wali y afirmando que no sólo que sigue vivo, sino que desde su llegada a suelo ucraniano a principios de marzo ya tendría once bajas confirmadas. Tanto su posible muerte como el número de bajas que habría provocado son datos difícilmente confirmables, pero su impacto en la moral de uno u otra bando puede ser importante. Lo más probable es que las dos opciones sean pura propaganda.

La realidad es que de la presencia de Wali en Ucrania poco se sabe. Desde su llegada ha concedido al menos tres entrevistas. Una a la CBC, la televisión pública canadiense; otra al periódico Le Presse, uno de los más leídos del país norteamericano; y una última al diario británico The Independent. Se sabe que hace unos días estaba en Kiev aprovisionándose de material, pero se desconoce qué ha sido de él y qué ha hecho o dónde ha estado desde ese día.

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