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El PSOE pretende "abolir" la prostitución con el mismo sistema que fracasó en Francia

Seis años después de la ley gala contra la prostitución, las mafias siguen dominando la calle en un negocio trasladado a Internet.

Seis años después de la ley gala contra la prostitución, las mafias siguen dominando la calle en un negocio trasladado a Internet.
Pixabay

El PSOE pretende acabar con la prostitución siguiendo el mismo modelo de países como Suecia, pionero en perseguir a los clientes, o Francia que hace seis años aprobó una ley con multas de hasta 3.750 euros a quien pague por sexo y un paquete de ayudas para las prostitutas que decidan cambiar de vida. El resultado ha sido un fracaso según ha reconocido el propio Ministerio del Interior galo.

En 2016, con Françoise Hollande en el Elíseo, el Congreso aprobó una ley que, en vez de multar a las prostitutas, castigaba a aquellos que adquirían sus servicios con multas de 1.500 euros y de 3.750 en el caso de reincidencia. Además, las prostitutas pasaron a considerarse víctimas del comercio del sexo, se creó un fondo de 4,8 millones de euros anuales en ayudas y se otorgaron permisos de residencia para las trabajadoras extranjeras.

El Proyecto de Ley del PSOE es muy similar al sistema francés: no se prevén sanciones para las prostitutas, se multará con penas 12 a 24 meses para los clientes y penas de prisión de uno a tres años contra todo aquel que se lucre con la prostitución, lo que supondría el cierre de todos los prostíbulos (ya ilegales en Francia antes de la reforma de 2016). El proyecto de ley socialista también convierte a todas las prostitutas en víctimas con derecho a cualquier asistencia incluida en la legislación sobre libertad sexual.

Mafias en las calles

En el año 2021, coincidiendo con el quinto aniversario de la entrada en vigor de la ley contra la prostitución, el Ministerio del Interior francés realizó un informe para evaluar cómo estaba funcionando la medida. Los resultados fueron sumamente decepcionantes: la prostitución sigue existiendo, el negocio se ha fugado a Internet y la precariedad de las que trabajan en las calles ha aumentado.

El informe desvela que la proporción de víctimas identificadas en la vía pública ha disminuido del 54% en 2016 al 38% en 2018. Sin embargo, los que usan internet para entrar en contacto con los clientes han aumentado del 34% al 49%. Además, durante el año 2018 alrededor de 1 millón de personas (el 1,9% de la población de 14 años o más) ha observado a menudo la venta de servicios sexuales en su barrio o pueblo, según el Instituto Nacional de Estadística de Francia.

Si bien el informe reconoce que la prostitución callejera parece haber disminuido, también alerta de que está evolucionando hacia una mayor precariedad. "Es una prostitución muy fuerte pero en declive, casi exclusivamente extranjera y dominada por mafias que explotan sus propios compatriotas. Se trata primero de personas de nacionalidad nigeriana, luego rumana, búlgara y húngara, además de algunas redes sudamericanas que explotan a una población masculina y, principalmente en París, redes chinas".

Internet, España y Alemania

Además de no haber acabado con el proxenetismo ni el sexo de pago, como pretenden los promotores de la ley, en los últimos años han proliferado nuevas formas de prostitución, especialmente en páginas web de escorts muchas veces alojadas en el extranjero.

Con respecto a los clientes, muchos de ellos siguen desplazándose hasta Alemania para disfrutar de los servicios sexuales de pago, o hacia España, donde cada fin de semana zonas como el paso de La Junquera se llenan de turistas del sexo. En este sentido, la prostitución en Portugal es legal, pero no los burdeles y la trata.

El informe también es sumamente negativo con respecto al programa de ayuda a las prostitutas que desean abandonar la profesión: en 2019 solo 341 trabajadoras se acogieron a las ayudas para abandonar la profesión en un país donde se estima que hasta 40.000 personas ejercen la prostitución.

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