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La UE pide a España que deje de comprar gas ruso y Sánchez desoye sus mensajes

Sánchez ha exigido más a la población de lo pedido por la UE y ha omitido por completo lo que Bruselas le ha pedido a su propio Gobierno.

Sánchez ha exigido más a la población de lo pedido por la UE y ha omitido por completo lo que Bruselas le ha pedido a su propio Gobierno.
Pedro Sánchez en Tirana durante un acto de su visita a Albania. | Cordon Press

Pedro Sánchez está empeñado en que las restricciones energéticas en España sean las más duras de toda la UE para los ciudadanos. Pero no en cumplir con las peticiones reales de Bruselas a su propio Gobierno. La Comisión Europea no ha exigido el apagón de los escaparates y tan sólo ha reclamado que el termostato del aire acondicionado o de la calefacción se modere un grado a partir de ahora. Pero Bruselas sí ha pedido que las compras de gas ruso se frenen. Y a Sánchez le ha dado lo mismo: ha multiplicado las restricciones energéticas a comercios y establecimientos privados, mientras ha disparado por cuatro la compra de gas ruso.

No es cierto que Bruselas haya exigido el contenido exacto del real decreto de cortes de luz y gas de Pedro Sánchez. La UE ha reclamado a los Estados miembros medidas para ahorrar energía, pero, ni tan duras con la población, ni tan blandas con el Gobierno como las que muestra el real decreto energético de Sánchez.

Traducido: Sánchez ha exigido más a la población de lo pedido por la UE y ha omitido por completo lo que Bruselas le ha pedido a su Gobierno.

El documento original de la UE, del que debían haber partido todas las normales nacionales de restricción energética, lanzaba, de hecho, a todos los países una clara advertencia sobre el efecto perverso de la compra de gas ruso. Una advertencia que reclamaba el freno de estas compras, justo cuando España ha disparado su adquisición hasta multiplicarla por cuatro en un año y convertir a Rusia en el segundo proveedor de España y a España en un país dependiente del gas ruso y, por lo tanto, de Putin.

El documento de Bruselas señalaba lo siguiente: "La Federación de Rusia, principal proveedor externo de gas de la Unión, ha iniciado una agresión militar contra Ucrania, parte contratante de la Comunidad de la Energía. La escalada de la agresión militar de Rusia contra Ucrania desde febrero de 2022 ha llevado a una fuerte disminución del suministro de gas, en un intento deliberado por utilizar el gas como arma política". Por ello, "los flujos de gas de gasoducto procedentes de Rusia a través de Bielorrusia han cesado, y el suministro a través de Ucrania no ha dejado de disminuir. Los flujos globales procedentes de Rusia son actualmente inferiores al 30 % de la media de 2016-2021" y esta reducción del suministro "ha dado lugar a unos precios de la energía altamente volátiles e históricamente elevados, que contribuyen a la inflación y crean un riesgo de nueva recesión económica en Europa".

En base a toda esa argumentación, "el 18 de mayo de 2022 la Unión adoptó el plan REPowerEU, con el objetivo de poner fin a su dependencia de los combustibles fósiles rusos lo antes posible y, a más tardar, en 2027". Y para lograrlo, "dicho plan establece medidas relacionadas con el ahorro energético y la eficiencia energética, y propone un despliegue acelerado de las energías limpias para sustituir a los combustibles fósiles en los hogares, la industria y la generación de electricidad", añade el texto comunitario. Hay que recordar que, entre esas energías verdes, la UE incluye ya a la nuclear, condenada a muerte por Sánchez.

Y, en línea con todo ello, "en febrero y mayo de 2022, la Comisión reexaminó en profundidad todos los planes de emergencia nacionales" Y, además, ha llevado a cabo "un seguimiento minucioso de la situación de la seguridad del suministro", añade el documento. Porque el "objetivo de las medidas adoptadas desde febrero de 2022", como destaca el texto de Bruselas expresamente, no es disparar las compras de gas ruso a través de buques metaneros, como ha hecho Sánchez. Todo lo contrario: "Es eliminar gradual y totalmente la dependencia del gas ruso de aquí a 2027 y reducir los riesgos derivados de una nueva perturbación importante del suministro".

Es más, la UE eleva la alerta y señala que "la reciente escalada de las perturbaciones del suministro de gas procedente de Rusia apunta a un riesgo significativo de que en un futuro próximo cese totalmente dicho suministro de manera brusca y unilateral". Por lo que la "Unión debe anticiparse a este riesgo y prepararse, con un espíritu de solidaridad, para la posibilidad de que en cualquier momento tenga lugar un cese total del suministro de gas procedente de Rusia". ¿Y cómo debe hacerlo, según la Comisión Europea? Pues con la actitud contraria a la del Gobierno socialcomunista: "Con el fin de anticiparse a nuevas interrupciones y reforzar la resiliencia de la Unión ante futuras perturbaciones, es necesario actuar de manera proactiva e inmediata. Una acción coordinada a nivel de la Unión puede evitar daños graves derivados de la posible interrupción del suministro de gas tanto para la economía como para los ciudadanos".

Mientras, España ya compra un 24,4% de su gas total a Putin y Rusia es el segundo proveedor nacional, tras haberse cargado las relaciones de amistad con Argelia por la entrega del Sáhara a Marruecos.

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