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Polonia obliga a Alemania a tomar una decisión inmediata sobre los carros Leopardo a Ucrania; España sigue en silencio

Hará una petición formal en las próximas horas o días. Ucrania exige un número elevado, dice que no le vale con 10 ó 20.

Hará una petición formal en las próximas horas o días. Ucrania exige un número elevado, dice que no le vale con 10 ó 20.
Carro de combate Leopardo 2E de Ejército de Tierra español durante el ejercicio Toro 2022. | Flickr Ejército de Tierra

La polémica en torno al envío o no de carros de combate Leopardo 2 a Ucrania se ha incrementado exponencialmente en las últimas horas. Y el final de la cuenta atrás llegará en unos días, cuando se concrete la petición oficial que Polonia va a realizar a Alemania para poder transferir una quincena de unidades este modelo de carros de combate a la vecina Ucrania, con el objetivo de aumentar su capacidad defensiva ante la invasión rusa de su territorio.

El anuncio del inicio del procedimiento formal para la transferencia de este arma lo ha hecho este lunes el primer ministro de Polonia, Mateusz Morawiecki, cuyo Gobierno lleva más dos semanas encabezando las presiones internacionales para que Berlín de luz verde a un movimiento al que se viene negando desde el pasado mes de abril, cuando comenzaron las primeras peticiones de Ucrania para recibir el que uno de los modelos de carros de combate más modernos del mundo.

De hecho, España fue el primer país de la OTAN que mostró, aparentemente, cierta predisposición a enviar los Leopardo 2 a Ucrania antes del verano. Se trataba de la versión más antigua, la variante 2A4, de la que tiene sobre un centenar de unidades almacenadas y desmontadas desde hace años en instalaciones de Zaragoza. Pero ahí, sin hacerse público oficialmente, sí funcionó el veto alemán, que debe autorizar -una práctica habitual- toda re-exportación del material militar de sus empresas.

Esta petición formal y pública supondrá un punto de inflexión para Alemania, que tendrá que tomar una decisión pública que en el caso de ser negativa podría afectar gravemente tanto a su industria de Defensa como a su credibilidad internacional. El primer envite serio, que tuvo lugar en la reunión de donantes de material militar a Ucrania del pasado viernes en la base de la OTAN en Ramstein (Alemania), lo superó con complicaciones. Pero su situación es cada día más difícil.

Polonia ya dejó caer el viernes la posibilidad de enviar los Leopardo 2 a Ucrania sin el necesario permiso alemán, rompiendo las reglas del juego, algo que parece no importarle pese a que está en pleno proceso de modernización de sus Ejércitos, para que los que parece que no quiere material alemán por los excesivos problemas que pone siempre Berlín. El último ejemplo, empezó a modernizar sus unidades mecanizadas con carros Leopardo 2 y se ha pasado al surcoreano K2. Este lunes ha insistido en la posibilidad de realizar ese envío sin permiso.

Los problemas al Gobierno de Berlín también le llegan por su propia división interna. Es el sector mayoritario del socialdemócrata SPD, encabezado por el canciller, Olaf Scholz, el que se resiste a dar luz verde a la transferencia. Sus dos socios de Gobierno, tanto los liberales del FDP como los ecologistas de Los Verdes, se han mostrado en público favorables al envío de estos carros.

Pendiente de la decisión alemana también está Finlandia, que ha ido de la mano de Polonia en el intento este mes de enero de preparar un gran envío europeo de carros Leopardo 2 al Gobierno de Kiev, pero sin tensar tanto la cuerda como los polacos. "Hace tiempo que hablamos de este tema y es importante que Ucrania reciba inmediatamente el material que necesita", afirmó el ministro de Exteriores finlandés, Pekka Haavisto.

También otros países como Canadá, Dinamarca, República Checa o Eslovaquia, que en las últimos días se han mostrado dispuestos a mandar unidades. O el Reino Unido -que no tiene carros Leopardo 2, pero sí va a enviar 14 unidades de su Challenger 2-, Lituania y Estonia, que están presionando y han pedido al Gobierno alemán que pierda el miedo a que haya una derrota militar rusa en Ucrania.

Quien sigue esquivando el tema del envío de este tipo de carros de combate es España. De hecho, el pasado viernes la ministra de Defensa, Margarita Robles, optó por no presentarse en Alemania y mandar una representación de bajo nivel. Este lunes, la titular de la cartera de Defensa ha vuelto a evitar responder sobre la disposición española a enviar carros Leopardo 2 a Ucrania pese a que se le han formulado varias preguntas directamente sobre este tema.

En pleno debate en Europa sobre este envío de armamento pesado a Ucrania ha irrumpido Andriy Yermak, jefe de gabinete del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, exigiendo que el número de unidades de carros de combate que se envíen a su país sean importantes y no testimoniales: "Necesitamos tanques, no 10 ó 20, sino varios centenares. Nuestros objetivos son recuperar las fronteras de 1991 y castigar al enemigo, que tiene que pagar por sus crímenes".

Unas cifras que deberían estar al menos cercanas a los castillos en el aire que hacía la pasada semana el primer ministro polaco, cuando habló de enviar un centenar de carros de combate Leopardo 2 y que distribuyó de forma rápida de la siguiente manera: 15 polacos, 15 finlandeses, 10 daneses, 30 españoles, 20 canadienses y 10 de otro país sin especificar. Unas cuentas muy complicadas teniendo en cuenta la actitud española.

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